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El inesperado invitado del caso Serrano

Entre los casi 300 afectados por la quiebra de la corredora de bolsa figura Toronto Trust, el fondo creado y controlado por el millonario Albert Friedberg. En enero, Tomás Serrano Parot traspasó a su ex cliente su casa en el lago Ranco, una parcela en Peñalolén, y varias oficinas en Santiago para intentar resarcir el daño.

Por  Lorena Rubio
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La quiebra de la corredora de Bolsa Raimundo Serrano McAuliffe se está pareciendo cada vez más al caso Inverlink, y menos al caso Alfa, la fallida corredora de la familia Contín.

Lo que partió como una denuncia de un ejecutivo, quien reclamaba valores por $ 1.600 millones, podría convertirse en otro bullado episodio de la cada vez más poblada historia de noticias que mezclan finanzas con delitos.

Y aunque la familia Serrano ha hecho lo imposible para que el caso amaine, ofreciendo a sus clientes lujosos bienes raíces, terrenos y hasta automóviles para saldar lo adeudado, los detalles comienzan a salir a la luz.

Los clientes afectados ya se acercan a los 300; entre ellos hay conocidas familias de la plaza; y al caso se han ido sumando connotados abogados y estudios -los últimos fueron el penalista Luis Hermosilla y el bufete de Luis Ortiz Quiroga,  que representa a los Serrano-. Por si fuera poco, los millones involucrados aumentan cada día.

Según fuentes cercanas al caso, la deuda total de la corredora Serrano -cuyo rostro visible y gerente general es Tomás Serrano Parot- bordearía los US$ 30 millones (unos $ 16.000 millones). Dato que no deja de asombrar en una corredora cuyas operaciones diarias no superaban los $ 200 millones.

Pero si los montos llaman la atención, hay uno de los afectados de la pequeña corredora que sorprende por su olfato para las finanzas y por su cuantioso patrimonio: el millonario Albert Friedberg.

Este economista de 62 años, que nació en Francia, creció en Uruguay y vive en Canadá, comenzó a invertir en la Bolsa chilena en los años 70,  y hoy maneja un portafolio de $ 60.000 millones en Chile, que incluye bienes raíces, activos financieros y predios dedicados a la vitivinicultura. Con más de 30 años operando en el mercado financiero local, Friedberg llegó a tener el 1% de CTC, el 10% de Antarchile, fue socio de un canal de TV y hasta participó en una gigantesca mina de oro.

A sus cercanos ha comentado que prefiere que su participación en este caso "no se ventile demasiado", ya que es de los que opta por dar vuelta la página cuando un negocio no sale bien. Otros afirman que lo complica el hecho de manejar fondos de terceros.

Eso sí, en Toronto Trust se apresuran a aclarar que lo invertido en la intermediaria que declaró su quiebra son dineros de patrimonio propio y que no "hay recursos de clientes involucrados".

Y aunque en los próximos días, los abogados de Friedberg, el bufete Cruz y Cía, interpondrá una querella criminal contra Tomás Serrano Parot, gerente general y representante legal de la corredora, lo cierto es que Toronto Trust tenía información respecto a su insolvencia desde mucho antes que el caso estallara.

Verano millonario

Fue en enero cuando la plana mayor del Toronto Trust descubrió que las cosas no andaban bien en la corredora de los Serrano.

Una serie de operaciones simultáneas -un mecanismo financiero en que la corredora presta dineros al cliente para comprar acciones, éste devuelve los títulos y se queda con la diferencia en el precio- no habían ocurrido de acuerdo a lo esperado por el inversionista canadiense. La situación había provocado roces y el gerente general del Toronto, Daniel Orezzoli, brazo derecho de Friedberg en Chile, exigió a Serrano pagar la deuda.

Pero los fondos de la corredora no bastaban. Se trataba de más de $ 6.000 millones con los que Serrano no contaba. Ante la presión, el ejecutivo de la corredora aceptó traspasar al fondo canadiense su casa en el lago Ranco, una parcela en Peñalolén, la mitad de la inmobiliaria 2001 (que posee oficinas en Santiago), y varios autos y motos.

Con una serie de escrituras públicas firmadas en la Notaría Perry -a las que tuvo acceso Qué Pasa-, Serrano dio por saldada la deuda con el Toronto. Pero los bienes traspasados no eran suficientes. Faltaba la devolución de acciones en custodia (Enersis, entre otras) por un valor de $ 1.300 millones.

Dada la trayectoria del inversionista y el tamaño de la corredora, entre los organismos que siguen lo ocurrido en la casa de Bolsa -la investigación está en manos de la Superintendencia de Valores, la Bolsa de Comercio y el Ministerio Público- han llamado poderosamente la atención dos datos: el monto de lo cancelado en enero y que a pesar de la evidente falta de liquidez de la corredora, el Toronto mantuviera en custodia valores por $ 1.300 millones.

Pero lo más curioso de todo es que de acuerdo a los contrastes de información que se han hecho, no existe señal alguna de que las simultáneas hayan ocurrido. "Al parecer, Serrano liquidó a la gente del Toronto una deuda por una operación que no ocurrió", afirma una fuente que ha seguido las indagaciones. ¿Por qué ocurrió esto? Nadie tiene aún una respuesta plausible. Se trata, asegura otro de los afectados por la corredora, de una verdadera caja de Pandora que todos los días arroja una nueva sorpresa. Así ha ocurrido con los montos involucrados y, a medida que avanza la investigación, por el peculiar modus operandi de la corredora y sus clientes.

A esas alturas, en enero, aseguran fuentes que siguen el caso, era un hecho que el gerente general de la intermediaria utilizaba las acciones de los clientes como garantía para obtener recursos financieros. Por su tamaño y tipo de cartera, la corredora nunca tuvo acceso demasiado expedito a los créditos bancarios. Tras lo ocurrido con Alfa en 2008, las líneas de crédito de dichas entidades se restringieron todavía más.

En el fondo de inversiones de Friedberg afirman que las simultáneas sí ocurrieron y que si no hay registro de ello en la Bolsa es otra muestra "del caos que mantenía esta corredora".

Ante la preguntado de por qué mantuvieron papeles en custodia despues de enero, en Toronto indicaron que "ellos (la corredora) no quisieron devolvernos esos títulos y nos pidieron más tiempo".

Sólo hasta la denuncia presentada por el ejecutivo Luis Felipe Lanas, el 15 de mayo, las transacciones de la agencia de valores comenzaron a ser auscultados por las autoridades respectivas y por el Ministerio Público.

Valores en préstamo

Aunque venían haciendo negocios desde hace dos décadas, la relación entre la pequeña corredora y el fondo de inversiones de Friedberg había estado a punto de judicializarse con anterioridad.

Mal que mal eran dos décadas -las operaciones comenzaron en 1987, cuando Friedberg abrió su fondo de inversiones en Chile- en que no faltaron las discrepancias.

Pero en esta oportunidad el sagaz inversionista optó por recuperar la mayor cantidad de dinero. Y hacerlo lejos de los tribunales. "Algo totalmente legítimo" opina una fuente del mercado bursátil.

Eso sí, más acertado hubiera sido dar aviso a la SVS para que el hoyo financiero de Serrano Parot no siguiera incrementándose.

Una fuente cercana Tomás Serrano asegura que al ejecutivo "no le quedó más que recurrir al uso de acciones de terceros para lograr financiamiento", ante la caída mostrada por el mercado bursátil a contar del último trimestre del año pasado.

Por lo mismo, en la SVS estiman que puede haber otros casos en corredoras de tamaño similar a la casa de Bolsa de los Serrano.

Pero más que el uso de valores de terceros -todavía no se configura el delito de apropiación indebida- lo ocurrido con esta antigua intermediaria dejó al descubierto uno de sus modos de captar financiamiento.

Fue en una auditoría efectuada por la Bolsa de Comercio en 2003 cuando se constató que Serrano usaba papeles de terceros con la expresa autorización de éstos. La práctica, más usual de lo que se reconoce en el mundo bursátil, consiste en el "arriendo" de acciones a clientes de confianza, los cuales perciben por parte de la corredora un interés de entre un 1% y un 1,5% mensualmente, bastante más de lo que ofrecen otros instrumentos.

Eso sí, la modalidad, que es completamente legal aunque poco regulada, debe contar con el acuerdo explícito del cliente. En Toronto descartan que ellos hayan operado con este sistema y aseguran de modo enfático que su relación con los Serrano se limitaba a poner valores en custodia y la realización de simultáneas.

Eso sí, reconocen sus negociaciones con los Serrano para recuperar lo que, según ellos, se les adeuda y admiten estar en conocimiento de tratos similares que la ex corredora realizó con otros acreedores, lo que concluyó en mayo. Justo el mes en que Lanas realizó su denuncia en la justicia.

Lo que viene

Este fin de semana podría marcar un hito clave en este caso. En un lugar que se mantiene en reserva se verán las caras nuevamente algunos de los protagonistas del caso. Entre el sábado y el domingo se reunirán el gerente general de la ex corredora, Tomás Serrano Parot y los abogados que representan a algunos de los "viudos" de la intermediaria. En la cita debieran estar Luis Arévalo, del bufete Puga Ortiz, el abogado Mauricio Hederra, del estudio Cruz y Cia que representa a al fondo Toronto desde hace años y no se descarta la presencia de Luis Hermosilla, quien representa a un grupo de ejecutivos afectados por las maniobras de la corredora.

Un profesional que tuvo conversaciones con la defensa de Serrano Parot asegura que éste "quiere pagar lo que debe, pero para eso hay que liquidar ordenadamente los bienes que aún están en sus manos". Quienes conocen las tratativas aseguran que serían unos $ 8.000 millones los que constituyen la piedra de tope y que mantiene enfrentados a los antiguos socios y amigos.

Quienes han conversado con Serrano Parot, rostro de la corredora de Bolsa que fundó su padre en 1974, aseguran que el ejecutivo insiste en su versión: "Todo esto se va a resolver. Esto es un malentendido", repite.