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La ruta del algodón
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¿Sabía que el algodón que cultivaron nuestros diaguitas para hacer textiles todavía crece en el Valle del Limarí? Partí a descubrirlo y tropecé con mil tesoros más.
Los árboles
Son impresionantes las motas creciendo en las ramas que verá en el camino de Ovalle a Tulahuén, lleno de pueblitos inolvidables. Compre mermelada en el jardín de los curas en Sotaquí; pasee en lancha en el embalse La Paloma, y escuche la historia de los algodones que decoran Chilecito. En Pulpica, duerma en la posada Doña Idoriza, atendida por su dueña, Verónica Cerda, quien cultiva aquí un campo de hidrófilos y crea textiles. Fono 53-632 662.
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El lapislázuli
No es fácil llegar a Tulahuén, los 16 últimos kilómetros son de ripio y malos. Aldea de menos de 1.000 habitantes, con casitas de piedra, adobe y tierra de colores, es antesala para alcanzar las únicas dos minas de lapislázuli en Chile (y junto a otra en Afganistán, excepcionales). Si encuentra el taller artesanal cerrado, conseguirá abrirlo preguntando a quien vaya pasando. También producen queso y charqui de cabra y los vinos Secretos del Valle. Si tiene auto con tracción, y después de chequear con Carabineros, suba 60 rudos kilómetros hasta las minas, a 3.600 metros de altura. Encontrará comida casera muy rica en la quinta de recreo frente a la plaza.
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El encanto
Desde la Panamericana a Ovalle desvíese al monumento arqueológico Valle del Encanto. Exija como guía a Clemen, pronuncie su nombre en francés y aprenda su jerga -a drúa (a la derecha), agox (a la izquierda)-, y disfrute el paseo por petroglifos, pictografías y una "tina" donde -según la leyenda- se bañaba una virgen. Desde Ovalle haga un paseo de 45 km hasta Pichasca. Haga una caminata liviana de dos horas y en el camino, luego de ver araucarias petrificadas, lo saludará una estatua a escala real del Saltaraurus lomicatus (en la foto). Luego lo impactará el alero Casa de Piedra de 80 metros de largo, donde vivieron nuestros ancestros hace 8.000 años.
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La Naturaleza
Camino a Pichasca, visite el criadero de ranas chilenas en extinción El Porvenir, en Samo Alto: avistamiento de reproductores y ranas juveniles en engorda, $500; trabajo de ocho horas en el criadero (alimentación, conteo, observación como terapia antiestrés), con desayuno, almuerzo y té, $15.000. Reserve con Evelyn, fono 9-229 4354. En el Parque Ecológico La Gallardina (km 30, camino a Tulahuén) conviven 700 tipos de rosas, grandes ceibos, jacarandaes, chañares, espinos y sauces; loros tricahue, bandurrias, queltehues y tencas. Visita $1.500, niños $700, picnic $2.000 pp. Noche $13.000 p/p, con desayuno. www.parquelagallardina.cl
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Más placeres
Visite Salala (casi en la Panamericana), donde las amorosas hermanas Carvajal viven en su taller de alfarería. En la vecina Barraza, con linda iglesia diseñada por Joaquín Toesca, puede alojar en la casa parroquial (fono 8-852 4295). En Ovalle vaya a la feria, buen lugar para catar quesos de cabra los sábados en la mañana. En el Museo del Limarí hay piezas diaguitas únicas muy bien exhibidas ($600 adultos, niños $300). Buenos lugares para dormir: Hotel Altos de Tuqui (www.altosdetuqui.cl). Restorán y cabañas Entre Sauces (fono 9-323 5021). Termas de Socos (www.termasocos.cl).
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La pasajera
Sin dirección
Dejamos hijos y maridos en Santiago y empezamos esta especie de road movie con música ochentera manejando hacia el norte, siguiendo las huellas de un algodón milenario.
Volvemos de golpe a encontrarnos solas, como si todavía viviéramos juntas, como si fuera fácil organizar un viaje las tres hermanas, y estas fueran unas vacaciones de verano quinceañeras.
Qué bien que vamos aquí, cantando a Steve Perry, alterando los días de otoño en un tranquilo Ovalle. Somos unas Thelma y Louise escapadas de la rutina, unas ángeles de Charlie resolviendo un gran misterio. Sin dirección clara, pero con la misión de encontrar el árbol de algodón chileno, distinto al resto porque el nuestro crece naturalmente de colores y es perenne, no muere luego de dar su fruto. ¿Podrá ser cierto que tengamos un tesoro así de grande y sólo lo sepamos nosotras?
Sin planes, porque el camino lo hacemos al andar y con la ayuda de 20personitas mágicas que encontraremos; vamos contentas y libres (no trabajos, no pijamas, no turnos, no supermercados). Creyéndonos buenas cuando llevamos a Flor a dedo y llora emocionada por estos ángeles caídos del cielo.
(Afuera de su casita en Barraza Alto, hay un montón de ajíes cacho de cabra secándose al sol).
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Soledad Castro
Chileno-española, aprendió a disfrutar ser de todas partes y querer ir a todas partes. Esta periodista alterna sus viajes con escrituras.
solecastrob@gmail.com
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