

Tanto en la tundra como en la taiga, la temperatura promedio muchas veces no supera los 0ºC. Por ello, muchos de los animales que habitan estos sectores deben adaptar su organismo y sus funciones vitales para sobrevivir a estas condiciones.
La hibernación es uno de los mecanismos utilizados por los animales homeotermos (que mantienen una temperatura constante) para sobrevivir a las bajas temperaturas de las zonas extremas donde viven, sobre todo en invierno.
Ya que durante este último periodo las fuentes de energía (Sol y alimentos) se vuelven escasas y, por lo tanto, los animales buscan las formas más eficaces para sobrevivir. Por ello, algunos emigran a regiones más cálidas, otros entran en un periodo de letargo y otros recurren a la hibernación.
La hibernación corresponde a una serie de cambios en los procesos fisiológicos normales que realizan los animales. Por lo general, muchos signos vitales se vuelven tan lentos que casi desaparecen: el corazón y la respiración bajan sus frecuencias a niveles casi imperceptibles y la temperatura corporal, en algunos casos, supera la barrera de cero grados (los animales casi igualan sus niveles térmicos a los del medio externo).
Incluso, se activan una serie de reacciones químicas (metabólicas) al interior de los animales hibernadores para evitar que estos mueran congelados.
La conducta más usual que adoptan los animales es comer mucho durante el otoño, antes de la llegada de la temporada más extrema. Así logran acumular suficiente grasa (tejido adiposo) que les servirá de reserva para los meses que estarán sin comer. Si bien sobreviven, la mayoría pierde gran parte de su peso.
Algunos animales del Ártico también poseen la capacidad de camuflarse en medio del paisaje blanco que les rodea. Este proceso, fundamentalmente, lo realizan durante el invierno, ya que durante la temporada estival florecen algunos matorrales que facilitan el escondite, ya sea para depredar o para esconderse del depredador.
En invierno, las condiciones cambian drásticamente. Todo rastro de vegetación protectora desaparece, por lo que el camuflaje para muchos se hace necesario. Es una cuestión de supervivencia para especies como la Liebre ártica (Lepus arcticus) que, gracias a las variaciones de luz, puede "vestirse" de blanco y así evitar ser localizada por depredadores como el Zorro ártico. Sin embargo, la naturaleza está preparada para que las relaciones entre consumidores primarios y secundarios siga en equilibrio, por lo que el Zorro (Canis lupus) también posee esta capacidad, lo que le permite acechar a su presa.
Lo mismo sucede con el Oso polar (Ursus maritimus) y algunas focas. Las crías de estas últimas fácilmente pueden confundirse con un trozo de hielo, librándose de la constante amenaza de su más fiel depredador.
Sin embargo, el Oso polar también adquiere una tonalidad aún más blanca, pudiendo acechar a su presa sigilosamente, sin que esta pueda reaccionar a tiempo.
De este modo, el camuflaje es un interminable juego de escondidas en el que el más hábil logra sobrevivir.
Krummholz o bosque encorvado |
Para muchas de las especies vegetales que se desarrollan en la tundra alpina, las condiciones de vida no son las mejores. Ya adaptadas a las bajas temperaturas y a las características del suelo, deben superar otro gran obstáculo: la presencia de fuertes vientos, cuya acción se incrementa con la altura. Aquellas formaciones vegetales que están pegadas al suelo logran sobrevivir sin dificultad, pero otras que poseen un tamaño mayor ven afectado su crecimiento (se vuelven enanos) y comienzan a encorvarse, desarrollándose como krummholz. El krummholz o bosque encorvado crece en cadenas montañosas elevadas (por ejemplo, en los Apalaches de Norteamérica) y se caracteriza por el raquitismo de los árboles, los que se deforman y retuercen creciendo a ras de suelo constituyendo una verdadera alfombra. También la acción del viento produce un crecimiento anormal de los árboles de mayor altura, cuyas ramas se desarrollan según la dirección del viento. |
Ahorro de energía |
Otro mecanismo de ahorro energético utilizado por algunos organismos es el letargo. Pequeños animales de sangre caliente, como murciélagos o colibríes, entran durante el día o la noche en un estado de somnolencia, en el cual el cuerpo se les enfría, disminuyendo también su respiración y frecuencia cardíaca. A diferencia de la hibernación, el letargo es un estado relativamente corto de sueño, en el que el animal no ve ni escucha, perdiendo toda capacidad de reacción frente a cualquier amenaza o depredador. Es común solo en animales de tamaño pequeño, ya que si fuera utilizado por otros más grandes, como los osos, estos necesitarían de mucha energía para recuperar su calor al despertar. |
Datos Icarito |
¿Cómo se llama el refugio invernal de los osos? Se denomina cubil. |