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¿Qué es la Biblia? La Biblia corresponde a un conjunto de libros sagrados que tanto judíos como cristianos consideran que fueron redactados por el hombre, inspirados en Dios. Los textos escritos previo al nacimiento de Jesús, que en su mayoría están redactados en hebreo, se denominan Antiguo Testamento, que se conforma por 47 libros.

En tanto, los libros escritos con posterioridad al nacimiento de Jesús, que se conforma de 27 libros, se denominan Nuevo Testamento.

Mientras el Antiguo Testamento se enfoca en explicar el origen del mundo y la historia del pueblo de Israel, el Nuevo Testamento narra la misión de Jesús en la Tierra y el crecimiento de la religión y el cristianismo.

Origen de la Biblia

De acuerdo con la tradición hebrea y la creencia católica, la Biblia fue dictada por Dios al ser humano. De esta forma, la Biblia provendría del Espíritu Santo, que utilizó a personas para ser escrita.

De esta manera, por ejemplo, los primeros cinco libros del Antiguo Testamento -también conocido como Pentateuco- habrían sido redactados por Moisés tras un dictado divino.

Los estilos de redacción y los autores de la Biblia son diversos y varían dependiendo de la época en que se escribió este libro

Difusión de la Biblia

La otra causa del movimiento de la Reforma fue la difusión de la Biblia, que puso los Evangelios, fuente misma de la doctrina cristiana, al alcance de todos. Entre 1457 y 1518 se habían publicado más de cuatrocientas ediciones de este libro.

A la fecha la Biblia sigue siendo uno de los libros más vendidos del mundo.

Era la palabra misma de Cristo enviada a los cristianos. Pero esta palabra hablaba de la renuncia a los bienes de este mundo, de la pobreza y la humildad; ella hacía aparecer más escandaloso aún el orgullo y el lujo de los príncipes eclesiásticos; ella debía hacer aún más vivo el deseo de una reforma que, según el lenguaje de aquel tiempo, condujera a la Iglesia a su simplicidad primitiva.

El conocimiento de los Evangelios tuvo en algunos otra consecuencia, la más grave de todas. Para comprenderla es preciso recordar que la organización de la Iglesia católica y sus dogmas, es decir, el conjunto de las creencias profesadas por sus fieles, reposan ante todo sobre los Evangelios, y después sobre las tradiciones, las interpretaciones y las decisiones de los papas y de los concilios.

Algunos en el siglo XVI pensaron que, puesto que se tenía en los Evangelios la palabra del mismo Dios, era preciso atenerse a ella: las tradiciones y las interpretaciones, solo obras de los hombres, no tenían a sus ojos valor algunos.

Por lo menos, las interpretaciones de los papas y de los concilios no tenían ya más valor que el que pudiera tener la interpretación de un fiel cualquiera, y cada uno podía interpretar la Escritura Santa según su conciencia. Esta fue la teoría de Martín Lutero y después de Juan Calvino, y esta fue la teoría que provocó la ruptura de la unidad cristiana.