Skip to main content

En Surrey, Privet Driver, vivía la familia de los Herman que tenían un hijo llamado Chris, muy distinto a ellos. Él era todo al revés de lo que era su familia: ellos eran totalmente normales; en cambio, Chris era alto, pelo castaño, ojos azules, era el único de la familia que usaba lentes, se vestía de manera extraña, zapatos negros y cursa a secundaria en el colegio Marchael.

Que era considerado por su gran categoría, muy costoso, por lo cual él sabía que no podía «farrearse» el año, por lo tanto, su meta era ser el mejor en el colegio. La familia de Chris tenía una sola amistad que era la familia de Alisson, que por alguna extraña razón eran familias inseparables, ninguna podía estar sin la otra; la familia de Alisson era de apellido Klein. Ella era todo al revés de la familia de Chris porque ella era la normal y ellos eran algo excéntricos. Alisson era alta, pelo rubio, ojos verdes, no usa anteojos como lo usa generalmente toda su famila, se viste a la moda, con zapatillas verdes o de distintos colores, cursa secundaria al igual que Chris, lo cual no era lo mas óptimo porque no se llevaban muy bien que digamos, peleaban por cualquier cosa por el colegio, por estupideces en general.

Los deseos de Alisson era ser la mejor y superar a todos los niños de todas las clases. Los padres de ambos siempre regañaban con ellos y les decían: «no peleen tanto más que mal ustedes son como hermanos no son enemigos», pero ellos no les hacían caso a sus padres y seguían peleando por cosas mínimas, a veces no sabían por qué peleaban tanto así que algunas veces se las ideaban para pelear por cosas mínimas.

Pasaron todas las vacaciones sin pelear y sin agredirse, hasta que llegó abril y tuvieron que ir al colegio, unas semanas antes fueron a comprar el uniforme para ir al colegio y se acercaron para conversar de sus peleas y de que en el colegio tratarían de no pelear tanto como es costumbre. Pasaron los días y fueron al colegio, ahí ellos no tenían muchos amigos porque a nadie le gustaba la forma en que se trataban cuando estaban juntos.

Como en ese entonces era Julio, correspondían las vacaciones de invierno que tenían todos los colegio de Surrey, y como los trabajadores eran tan esforzados les daban tres semanas de vacaciones a todos en el país. En ese transcurso de tiempo las familias de Chris y Alison se organizaron para pasar las tres semanas todos unidos y fueron a un camping a pasar las vacaciones de tres semanas donde lo pasaron muy bien, no pelearon por todas las tres semanas.

En el transcurso de las tres semanas de vacaciones Alisson comenzó a sentir algo por Chris y no sabía cómo expresarlo ni cómo decirle sus sentimientos. El colegio donde ellos estudiaban era bastante caro, pero así como cobraba, el nivel de exigencia era muy alto. En el colegio ellos eran los favoritos de los profesores, era común que Alisson y Chris sacaran primer lugar en todas las cosas del colegio, disciplina, mejor rendimiento, mejor promedio, más educados con sus profesores, pero siempre ellos discutían por todo, la cosa era pelear.

Obviamente tenían un carácter bastante fuerte. Esta conducta era tan conocida por sus profesores, que a veces, francamente los ignoraban, para no darles asunto a cosas que debían mejorar ellos. Los dormitorios de Alisson y Chris estaban repletos de premios y diplomas de todos los años y les encantaba que los niños que iban a estudiar o hacer un trabajo se fijaran mucho en ellos y les dijeran: ¡qué lindo diploma tienes! Felicitaciones. Obviamente, esto era un gesto de soberbia, y ellos a pesar de sus años, aún no podían entender que la mayor fortaleza de una persona es su humildad.

Pasó el tiempo y se avecinaba en el colegio, las pruebas de natación y la «búsqueda del cofre en el fondo de la piscina», prueba que demandaba gran fortaleza física de parte de los competidores. Alisson y Chris se prepararon a conciencia y decidieron participar. Sabían que la resistencia que tuvieran para contener la respiración iba a ser primordial.

Llegó el gran día, mucho nerviosismo se respiraba en el ambiente. El premio a los ganadores, que era por pareja de competidores, era altamente atractivo. Consistía en medalla de oro, calificación sobresaliente en el ramo de «Algebra Racional», ramo que a muchos les costaba más de un dolor de cabeza y recomendación escrita del Rector del colegio, cuando ellos accedieran a la educación superior.

Es por esto, que todos deseaban ganar. Se ubicaron los competidores en sus puntos iniciales y empezó la competencia. Todos se avalanzaron a la piscina, en una necesidad loca de llegar primero al fondo, Alisson y Chris, no deseaban en el mundo otra cosa que tocar el cofre y volver con él a la superficie, lo que hicieron con gran maestría. Pero cuando casi estaban logrando su cometido, Alisson sintió que el corazón se le salía de la boca y ya casi no podía respirar. Chris al notar esta reacción de Alisson, la tomó con una gran fuerza por la cintura, la atrajo hacia él, mientras con la otra mano sostenía el cofre. Fueron momentos de gran decisión en el accionar de Chris, tan sólo lo movía la necesidad de poder administrarle pronta atención médica a Alisson, ya ni siquiera imaginaba que el cofre que sostenía en su mano, podría ser el gran premio codiciado por tanto tiempo.

Cuando por fin pudo alcanzar la superficie, tomó a su adorada Alisson y gritó con todas sus fuerzas para que alguien pudiera auxiliarlo, tan pronto se dieron cuenta de esto llamaron al 911 de Urgencias Médicas, y vinieron en su ayuda.

Cuando llegaba Alisson al Hospital Memorial Clarke, después de haberle administrado los primeros auxilios, por lo menos se veía más estabilizada. Mas, su semblante lucía pálido, con un color indefinido, los labios amoratados, sus pupilas dilatadas, y su cuerpo gélido como un témpano de hielo.

Sus padres tan pronto supieron la emergencia, se fueron como desesperados al hospital, una sensación de angustia invadía la sala de espera del centro asistencial. Todos los afectos de Alisson estaban ahí, como es la ironía de la vida, el día anterior ella era un derroche de alegría y optimismo y ahora nadie podía encontrar consuelo.

Los médicos especializados, dieron un pronóstico, su corazón tenía problemas para irrigar sangre a las demás partes del cuerpo, era casi una broma de mal gusto porque cómo un corazón tan joven podía tener esos problemas; podría ser un corazón de un anciano, pero no en la plenitud de la vida.

Había que operar de emergencia, para destapar la arteria que mantenía obstruido el paso de la sangre. Fueron arduas horas de trabajo para los cirujanos y la angustia e impaciencia se apoderaban de todos. Chris repasaba casi como un rezo todos los pasajes de su vida con Alisson, tantas cosas vividas. Por eso ahora se aferraba al Señor, fuente inagotable de amor infinito y misericordia. Pasaban las horas y nadie entregaba ninguna información, la mamá de Alisson estaba en shock y debieron administrarle tranquilizantes, su padre casi como un autómata se paseaba por la sala de espera, lloró sí, amargamente lo hizo, no por ser hombre va a ser un reprimido. En el pabellón estaba una de las personas que él amaba más en este mundo. Mas lo asistía la única convicción de la fe en Dios, sabía que encomendarle a su niña, era su urgencia inmediata.

Al fin el médico salió de pabellón y pudo darles información, Alisson resistió la operación, pero las próximas horas debían ser las más cruciales. Podía estacionarse la hemorragia o podía seguir. Solamente había que esperar, rezar dijo el cirujano, y eso que a veces uno cree, que los médicos son carentes de fe, que para ellos es todo tan automatizado; pero no, detrás de ese delantal blanco también había un ser humano con sentimientos y con fe. Así fueron pasando las horas y los papás de Alisson con Chris, se turnaban para verla, ella permanecía inconsciente, ellos le hablaban casi como una necesidad para que Alisson los escuchara.

Su evolución se mantenía, se le administraban sus medicamentos y sus cuidados; ella no articulaba palabra y no movía ningún músculo de su cuerpo.

Sucedieron así los días y las noches, el cansancio se dibujaba en el rostro de todos, pero había que seguir. Los médicos elaboraban un informe diario, mas siempre era el mismo «se mantiene estable, dentro de su gravedad»…….

Era casi como ver un vegetal, llena de mangueras, aparatos sofisticados y demás cosas.

Su cuerpecito tan frágil, como carente de toda vitalidad. Como la vida nos cambia la escenografía, un día somos todo y otro no somos nada.

Casi se habían perdido la noción de los días. Un día mientras Chris le contaba una de sus historias de fantasías, ella empezó a mover sus dedos, era casi un milagro que articulara su mano, Chris no cabía en sí de felicidad, sus padres lloraban de emoción y todo les aseguraba que la recuperación, al fin, se encaminaba.

Los médicos corroboraron el diagnóstico e incluso fueron más esperanzadores ya que le asignaron una cuota importante al hecho de que Alisson en todo el tiempo que estuvo en coma, se sintió muy acompañada y querida.

Pero nobleza obliga, Dios con su infinita misericordia y amor, puso su mano bendita en ella, y le devolvió la vida.

Pasaron los días, y Alisson fue recuperándose paulatinamente, todos los días avanzaba en algo.

Llegó el día de su salida del hospital y todos la esperaban en casa con una bienvenida sorpresa, la cara de Alisson brillaba de felicidad.

Pronto Alisson alcanzó su recuperación completa, Chris fue un apoyo importante en las materias que ella tenía atrasadas. Su situación en el Colegio fue distinta ya que por el hecho de su enfermedad, contó con las facilidades otorgadas por todos sus profesores. Y así la vida fue recuperando su verticalidad.

Pronto llegó fin de año, los paisajes se cubrieron de nieve y todos esperaban Navidad. Los exámenes se sucedieron uno tras otro, fueron noches interminables de preparar materias y estudiar. Chris no necesitaba repasar mucho, solamente le bastaba concentrarse en clases y repasar, lo demás venía por añadidura. Alisson sintió la ausencia de tanto tiempo marginada de clases, se tuvo que esforzar el doble en todo; pero muchos fueron condescendientes con ella, mas no se aprovechó de esta situación, ella sabía que tenía que sortear los obstáculos como buena luchadora. Estudió mucho, pidió ayuda también, y pudo aprobar todo, aunque, al final el cansancio se hizo presa de ella. Tanto fue así, que durmió 16 horas de corrido, no se recordaba haber soñado, su cuerpo le pedía urgentemente parar. Nunca había dormido tanto, al despertar sentía que había recuperado su energía totalmente.

Las calificaciones fueron entregadas y la felicidad se dibujó en el rostro de ellos. Algunos eso si, no podían expresar lo mismo, fueron varios los que quedaron en el camino, claro que cosecharon lo que sembraron, si uno no se esfuerza y persevera nunca consigue nada.

Las Navidades en Surrey tenían algo de magia, los escaparates de las tiendas se veían imponentes, cual de todos quería lucir mejor. Para los comerciantes era uno de los mejores momentos del año, y todo el ambiente que se respiraba era de alegría y jolgorio.

Los niños participaban en competencias de monos de nieve, se lucían en presentar el mono más vistoso.

Alisson trabajó en la librería del Señor Duncan, le apasionaba trabajar ahí. Adoraba leer, era su pasatiempo favorito, y el dueño era un señor bonachón y cordial, además, pagaba muy bien en época de Navidad. Su librería era una de las tiendas más visitadas del condado. El horario era arduo, pero la satisfacción lo compensaba; ya que cada vez aprendía más y eso le daba una fortaleza cultural muy grande.

Chris, por su parte, integraba el coro del Colegio. Y en época de Navidades, todos requerían de ellos, para que cantaran los famosos villancicos.

Y así, cada uno en su labor. Se encontraban , a veces, a la hora de la merienda, e intercambiaban impresiones.

Era el dia 23 en la tarde, y el Señor Duncan le pagó a Alisson su salario por los días trabajados, la cantidad sobrepasaba ampliamente sus expectativas. Se fue muy feliz de la tienda. Ahora solamente debía ordenar sus ideas y calcular las cantidades que destinaría a cada regalo de sus papás y sus afectos.

No le fue difícil encontrar el regalo de sus padres, pero con respecto a Chris, la cosa se complicaba. Pensaba una cosa tras otra y todas las ideas las desechaba. Pronto se halló en una tienda de mascotas, pensó en un perro, pero Chris y tenía dos pastores alemanes, entrenados por él mismo. Un mono, tal vez, pero después se acordó que son altamente agresivos porque son muy estresables.

Una paloma, tampoco le llenó la idea, deben mantenerse con más compañía de sus pares ya que se sienten solas. De repente, giró en sí, y se encontró con un precioso gato angora, fue un feeling absoluto, el gato como intuyendo que al fin podrían terminar sus días en esa fastidiosa jaula, se puso al lado de su pie y la miró como suplicándole que lo comprara. Pagó el precio por él, y con jaula en mano salió con su regalo, algo le decía interiormente que le iba a encantar a Chris. Ese gato era especial, su pelaje tan fino, el color distinto uno de otro de sus ojos, su brillo; pensó tiene cara de bueno.

Chris hacia lo mismo en el otro lado de la ciudad, buscaba el regalo perfecto para ella.

Visitó muchas tiendas, nada lo satisfacía, al final entró a una tienda de mascotas. Miró pero nada le llamó la atención, el atendedor se esforzó mucho, pero nada le gustaba. Hasta que miró a una caja que había arriba de un mueble, algo hacía ruido, pensó en una ardilla, y quedó perplejo al ver a un diminuto pajarito dentro de ella.

El atendedor le contó que se trataba de una alondra que vivió mucho tiempo en la ventana de la sala de desahuciados del Hospital Memorial Clarke. Su dueña era una viejecita que esperaba en esa sala para morir, ya que sus hijos al ver que estaba desmemoriada la habían llevado a un asilo y de ahí se enfermó de un cáncer incurable.

Ellos le usurparon toda su riqueza y la dejaron en la absoluta indefensión, este pajarito fue su único compañero y quien con su trinar de todos los días le demostraba que Dios le regalaba un día más de vida. Eso fue hasta que al fin, el Señor, se la llevó a su reino, la alondra quedó sola y una enfermera no halló mejor cosa que darla a la tienda de mascotas, pues ahí, le podían dar el alimento que requiriera y los cuidados necesarios.

Una sola cosa tuvo que prometer el dueño, y es que no debía hacerse negocio con este pajarito, sino, el día que llegara alguien a la tienda, que realmente se sintiera atraído por él, se la llevara prometiendo cuidarla por siempre.

Chris, se mostró muy impactado por este relato, pensó que las cosas en la vida, siempre tienen un sentido superior, y que no existía mejor regalo para Alisson.

No fue muy difícil convencer al dueño de la tienda, para llevarse al pajarito, todos pensaron que Chris, realmente era el elegido.

Salió de la tienda, con este ser pequeñito en una jaula. Pensaba mil cosas en su mente, deseaba con todo su corazón que le agradara a Alisson. Llegó a su casa y la colocó en la ventana de su habitación. La alondra cantaba y cantaba.

Era la víspera de Navidad, Alisson cenó con su familia y Chris con la suya. Prometieron visitarse más tarde.

Luego ambos se reunieron, Chris quedó encantado con su gato angora, le puso por nombre Chance, siempre lo había soñado en un minino. Con respecto al regalo de Alisson, algo extraño sucedió con el regalo…..ciertamente, sintió que nadie en el mundo le había podido regalar algo tan maravilloso, a la vez, sintió que la alondra estaba cargada de un misticismo difícil de revelar; puesto que al escuchar su trinar, le pareció absolutamente familiar, era como si la transportara a algún episodio vivido en su vida.

Al final, luego de esta perturbación, sintió que era lo que ella había pensado, pero que se negaba a aceptar. El caso es que, mientras ella estuvo en coma, sintió muchas veces el trinar de esta alondra, por eso le resultaba tan familiar. Una sola convicción tenía en su mente, esto no era algo natural, obviamente, Dios había puesto su mano maravillosa en ello.

Esta avecilla fue el regalo más bendito que haya tenido, fortaleció mucho la relación de amor que ambos se tenían, los enseñó mucho a valorar lo divino, la vida misma, los afectos de los nuestros. La experiencia que uno pueda alcanzar a través de los años, siempre está cargada de tropiezos, realizaciones, frustraciones, dolores, pero más que nada, siempre está presente el saber vivirla de la mejor manera posible, porque con fe………..lo imposible soñar.