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Historia, Geografía y Ciencias Sociales, Transcurso del tiempo y sentido del pasado

Primer Ciclo

Historia del calendario

En sus diversas formas, el calendario es un sistema para el cómputo del tiempo.

La palabra calendario deriva del latín calendas, que significa primer día del mes. Todos los calendarios conocidos, incluso los de las civilizaciones primitivas se basaban en la alternancia día-noche (rotación de la tierra sobre su eje), las fases de la luna (traslación del satélite alrededor de la Tierra) y las estaciones del año (traslación de la Tierra alrededor del Sol).

Por razones prácticas, el tiempo se divide en períodos fjos o días. La razón de la existencia de diversos sistemas para la medida del tiempo obedece a que ni la órbita de la Luna ni la de la Tierra se describen en días completos. Un mes lunar (0 sinódico), esto es el tiempo comprendido entre dos lunas llenas, equivale a unos 29 días y un año solar (año del trópico) a 365 días aproximadamente.

En el calendario lunar cada mes comienza con la luna nueva y tiene, alternativamente, 29 y 30 días. El año lunar se compone de doce meses y no coincide con el año solar, por lo que las festividades caen en diferenes estaciones según los años. El calendario musulmán actual se basa todavía en un sistema lunar.

El calendario Lunisolar combina los meses lunares y el año solar, lo que exige intercalarun mes bisiesto casa cierto número de años. En este caso el comienzo del nuevo año tiene siempre lugar en la misma estación. Los babilonios y los griegos adoptaron este tipo de calendario. El calendario civil judío es unisolar.

En un principio, los romanos se regían por un año de diez meses, que comenzaba en marzo y terminaba en diciembre. Más tarde dividieron el año en 12 meses, añadiendo el mes bisiesto como reajuste. El año 46 A.C. Julio César introdujo el calendario Juliano de 365 días y un cuarto. Para solucionar el problema de la fracción se intercaló un año bisiesto (de 366 días) cada cuatro.

El año del calendario juliano es ligeramente más largo que el año solar y así, cada 128 años se acumulaba un día de más (367). Para solventar esta discrepancia el Papa Gregorio XIII hizo una reforma en 1582 y estableció el calendario gregoriano. El error se compensó convirtiendo en bisiesto el primer año de cada siglo únicamente si es divisible por cuatrocientos (el año 2000 fue bisiesto pero no el 2100) con lo que sólo se acumula un día de más cada 3 mil años. Este es el sistema que rige en la actualidad al mundo occidental.

El punto de partida de la cronología en los diversos calendarios suele coincidir con acontecimietos importantes para las diferentes culturas. Así, el calendario judío toma como fecha inicial “La creación del mundo” (que se ha establecido alrededor del 3761 antes de Cristo). El mundo musulmán, considera la huída de Mahoma hacia Medina (662 después de Cristo) y el Cristiano, el nacimiento de Jesucristo. La cronología cristiana fue establecida en el siglo VI por el monje Dionisio el Exiguo, pero contiene un error de dos años con respecto al nacimiento de Cristo. No obstante, en el siglo X fue adoptado por todo el mundo cristiano.