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Historia de Chile: evolución de la república, Historia, Geografía y Ciencias Sociales

Segundo Ciclo

Época del parlamentarismo

La enorme prosperidad de la que había gozado Chile en el período de Balmaceda, y su poderoso desarrollo, se vieron interrumpidos en los inicios del Parlamentarismo por una severa crisis social, moral y política.

En esta época se sucedieron seis presidentes y un número muy alto de ministros, que rotaron en sus carteras por cortos períodos de tiempo.

La crisis suscitada por las ideas de Balmaceda, de fortalecer la figura del Presidente de la República, generó un clima de debate donde la discusión se centraba en dos ideas: la preponderancia del Parlamento y el poder del Ejecutivo.

Si tuviéramos que definir este período de la historia nacional, tendríamos que decir que se trató básicamente de una época dominada por la plutocracia y en la que el poder Ejecutivo resultó aniquilado. Veamos ahora qué significa esto:

  • Predominio de la plutocracia: el advenimiento del parlamentarismo convirtió a la política en una actividad dirigida por la clase alta adinerada, no solo de las familias tradicionales sino también de los nuevos ricos. Todo esto generó una política de círculo, de grupo, donde lo que interesaba era, más que el bien común de la sociedad, la lucha de intereses personales y familiares. Debido a la pérdida de atribuciones del Ejecutivo, la plutocracia se caracterizó por conseguir los votos del electorado mediante el dinero; es decir, se compraban los votos, situación conocida como cohecho. Junto al cohecho prosperó también el fraude electoral, siendo común el robo de registros, el sufragio de personas fallecidas, la suplantación de electores y las falsificaciones de votos.
  • Aniquilamiento del poder Ejecutivo: la Constitución del 1833 se aplicó en este período en un sentido ultraparlamentario, lo que significó que el Ejecutivo quedara dominado por las Cámaras.

Asimismo, las clases dirigentes se empeñaron en llevar a la Presidencia de la República a personas imparciales y honestas que no representaran peligro para ninguna tendencia, permitiéndole a la plutocracia hacer y deshacer con total libertad.

Con el propósito de elegir candidatos para la Presidencia y conformar ministerios, los partidos políticos existentes se combinaron de distintas maneras, especialmente en alianzas y coaliciones. De esta manera se formaron la Alianza Liberal y la Coalición Conservadora. La primera la constituían una parte de los liberales, los demócratas y los radicales. Excluía a los conservadores. Los Presidentes Germán Riesco y Arturo Alessandri fueron elegidos por esta agrupación.

La segunda, reunía a los conservadores, a parte de los liberales y a los nacionales. Sus miembros llevaron a la Presidencia a Federico Errázuriz Echaurren y a Juan Luis Sanfuentes.

A pesar de la existencia de estas agrupaciones, durante el Parlamentarismo se eligieron presidentes con mayorías absolutas en dos oportunidades: Jorge Montt Álvarez y Ramón Barros Luco.

Pedro Montt, por su parte, llegó a La Moneda como resultado de un conglomerado político llamado Unión Nacional, integrado por nacionales, radicales, parte de los liberales y una fracción conservadora.

Además del régimen parlamentario como tal, otras dos leyes contribuyeron a anular la autoridad del Presidente: la de comuna autónoma y la de incompatibilidades parlamentarias. La primera ley dividió al país en comunas bajo la administración de su propia municipalidad. Sus miembros, elegidos por voto popular, duraban tres años en los cargos. A las comunas se les entregó muchísimas facultades, pero sin duda una de las más importantes fueron las atribuciones electorales.

La ley de incompatibilidades parlamentarias -dictada en el gobierno de Balmaceda- impedía que los funcionarios públicos pudiesen pertenecer al Congreso y seguir simultáneamente desempeñándose en su cargo. Esta ley se dictó a fin de evitar que los empleados públicos fuesen elegidos para defender la política del Presidente.

Comuna autónoma

Paulatinamente, durante el Parlamentarismo se fue restando atribuciones al Ejecutivo. Con el fin de impedir cualquier intervención electoral por parte de este, se dictó la ley sobre comuna autónoma -ideada por Manuel José Irarrázaval-, que entregaba a las municipalidades ciertas responsabilidades electorales, como la inscripción de los ciudadanos, la elaboración de los registros y la designación de las juntas de mayores contribuyentes.

Esta ley establecía, además, la independencia absoluta de los municipios respecto del Ejecutivo, y la ampliación de las atribuciones que antes correspondían a los gobernadores dentro de sus departamentos, sobre la salubridad, el aseo, el fomento de la industria, el ornato, la educación y el mantenimiento de la policía, entre otras.

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