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Historia, Geografía y Ciencias Sociales, Lugares y entorno geográfico

Primer Ciclo

Mitos y leyendas, un legado cultural

Con una cierta similitud a la mitología europea, la chilota ha permanecido arraigada hasta hoy debido a la gran fe y creencias que tiene este pueblo.

Su origen

La mitología de Chiloé está formada por historias arraigadas en su cultura. En casi todos los relatos se refleja la importancia que tienen el mar y los bosques en la  vida de los chilotes.

Surgió, se estima, a partir de la mezcla de las manifestaciones religiosas de los pueblos indígenas (cuncos, chonos, payos y huilliches) que habitaron esta zona, más  las leyendas y creencias, especialmente celtas, traídas por los conquistadores españoles, quienes, en 1567, comenzaron el proceso de conquista en Chiloé.

Esta fusión inició el proceso de formación de una mitología particular, la que con el tiempo creció y prosperó con luces propias, ya que se mantuvo muy aislada de otras creencias y mitos que se desarrollaron en otras partes de Chile. Este fenómeno se habría producido debido al abandono que sufrió esta isla al quedar separada del resto de las posesiones españolas después del desastre de  Curalaba, en 1598.

Algunos investigadores señalan que la causa del nacimiento de la mitología chilota se vincula con la necesidad que tenían los habitantes del archipiélago de mostrar su presencia al resto de la población chilena. Se trata de historias que interpretan  su vida cotidiana y la visión que tienen del mundo, permitiendo que su estilo de vida y cultura popular transciendan en el tiempo.

Chiloé cuenta con una gran cantidad de personajes mitológicos. La mayoría corresponde a seres zoomórficos, marinos o terrestres,  con capacidades de transfiguración. Generalmente, son malos o tienen la facultad de dañar. Entre las divinidades más relevantes se encuentra el Trauco, un enano  maléfico que seduce a las mujeres con solo mirarlas.

También está la Pincoya, que representa una visión  poética del amor del pescador por el mar. Otros personajes importantes son el Basilisco, un animal mitad gallo, mitad serpiente, y el Camahueto, un  ternero de aspecto muy hermoso que tiene un cuerno dorado en su frente.

Propio misticismo

La raíz de la mitología chilota surgió a mediados del siglo XVI, con la fusión de las manifestaciones religiosas de los nativos y las historias traídas por los conquistadores españoles.

Su particular desarrollo se vio favorecido por las peculiares condiciones geográficas del archipiélago, dominadas por los paisajes marinos y abundantes bosques.

Su situación insular, además, le permitió dar origen a un universo propio de misticismo, que, con características muy particulares, ha permanecido prácticamente intacto a lo largo del tiempo.

Semejanzas con la mitología europea

Algunos investigadores han descubierto importantes semejanzas entre la mitología chilota y la europea. Por ejemplo, se pueden apreciar las coincidencias entre el cacho del Camahueto, ternero de gran fuerza y belleza, y la cornucopia de la cabra Amaltea (ninfa griega que fue nodriza de Zeus). Ambos cuernos simbolizan la abundancia y la fecundidad.

También se cuenta la similitud existente entre el Trauco y el fauno (divinidad de la mitología romana cuyo cuerpo es mitad humano y mitad chivo) y el sátiro (criatura de la mitología griega que encarna la fuerza vital de la naturaleza). Todos son personajes dominados por instintos lujuriosos y habitan en bosques y lugares solitarios.

Otros seres que tienen características similares son el imbunche (invunche) chilote y el macho cabrío europeo (el diablo) y la raza de los blemias (hombres sin cabeza que tienen los ojos en los hombros y la boca en el tórax); se trata de seres humanos con terribles malformaciones y cuyas extremidades pueden tener aspecto animal. El Imbunche, que tiene una pierna pegada en la espalda, la cabeza torcida y la lengua partida en dos, ha trascendido a otras partes de Chile, ya que su existencia mítica está personificada en otros seres maléficos.

El Basilisco es una serpiente con cara de gallo que nace de un pequeño huevo puesto por una gallina vieja o un gallo colorado. Se dice que tanto su nombre como su morfología tienen ascendencia europea, aunque el basilisco occidental solo mata a quienes lo miran a los ojos. En Chile, existe la creencia de que si un ser humano lo ve primero es el basilisco el que muere, pero si la criatura alcanza a mirar solo una parte del cuerpo de una persona, esa parte quedará inmovilizada para siempre. También es muy temido porque se esconde bajo el piso de alguna casa y desde allí sale, mientras toda la familia duerme, a extraerles el aliento, provocándoles la muerte.

El origen de la leyenda del Caleuche tiene varias versiones. Este barco fantasma puede navegar bajo el agua, hacerse invisible o transformarse en algún objeto. Pese a que la etimología de la palabra Caleuche proviene del mapuche caleutún, el origen de este mito podría ser una adaptación de la leyenda del Barco Fantasma o El Holandés Errante, condenado a navegar eternamente con una tripulación fantasma. Además, se dice que puede estar basado en hechos reales, como la desaparición del barco holandés El Calanche o las desapariciones misteriosas de expediciones españolas en el estrecho de Magallanes o la llegada a Chiloé de corsarios holandeses. También se cuenta que es una invención para ocultar las operaciones de contrabando hechas en esta isla.

Finalmente, se puede encontrar una relación entre la mitología chilota y española en el relato del Caballero de lata, que es una especie de fantasma, que viste una armadura muy parecida a la de los soldados españoles que llegaron a Chiloé y que cuidaban los fuertes durante la época de la Colonia. Hay referencias a este personaje en Chacao y Linao.

Tesoros y entierros

Luego de la toma de posesión de Chiloé por parte del reino español (siglo XVI), misiones jesuitas y franciscanas se hicieron cargo de la evangelización del pueblo chilote. Los religiosos enseñaban a la población chilota; con el tiempo, se construyeron iglesias, algunas de las cuales aún están en pie, a pesar de tener ya más de dos siglos de antigüedad.

Ciertos autores señalan que los chilotes integraron la ritualidad del catolicismo a sus propias creencias en la vida cotidiana.

Por ejemplo, una de las costumbres más comunes de esta isla, que recibió durante mucho tiempo la influencia española, es la de invocar a la Virgen y a los santos cuando ciertas circunstancias lo ameritan. También se puede observar este  fervor en la celebración de la fiesta de San Juan (24 de junio) o la creencia en los entierros o tesoros ocultos, de la época de la Colonia, y pertenecientes a los jesuitas.

Preservación de los mitos

La existencia de un rico tesoro de mitos y leyendas tiene mucho que ver con la continuidad histórica de un pueblo y la preservación de su identidad cultural. Además, si este legado se perdiera, la comunidad entera comenzaría a olvidar su historia, puesto que los mitos tienen que ver con la prolongación social de un lugar o comunidad. En el caso de Chiloé, esto no ha ocurrido, ya que el pueblo logra mantenerlos en el tiempo y transmitirlos de generación en generación.

Influencia mítica del mar

El mar es fundamental y protagonista de la mitología chilota y sus poéticas historias. Además, en los mitos se explican algunos fenómenos ambientales como la marea roja, los naufragios y la abundancia de algunas especies en determinadas épocas del año. Las historias más conocidas son la Pincoya (protectora y diosa de la abundancia), el Cuchivilu (destructor de corrales de pesca) y el Caleuche (buque fantasma, tripulado, principalmente, por brujos).

Cataclismo y mitología en Chiloé

La religión y la mitología son sistemas de creencias elaboradas de manera colectiva con un fin específico. En el caso de Chiloé, ambas manifestaciones se han mantenido con fuerza e intactas, porque ambas basan su existencia en la fe, en rituales y, quizás, lo más importante, en la confianza del ser humano.

La mitología chilota en el siglo XXI

En Chiloé, por ser un territorio pequeño y aislado, se genera una conexión con el mundo espiritual más fuerte que en las zonas más intercomunicadas y que tienen un número mayor de habitantes, ya que estos últimos nunca observan con tanta determinación o cercanía los fenómenos inusuales que ocurren en sus espacios.

Animales míticos

El Cahuelche

Es un mamífero similar a una tonina que pertenece a Huenchur, la administradora de tempestades y mareas. Su principal misión es avisar la llegada del Caleuche o de la Pincoya. Además, advierte la posible muerte de algún isleño que viva junto al mar. La manera que lo hace es ir hasta las cercanías de la casa señalada y, una vez frente a la entrada, prorrumpe en un fuerte llanto. Este aviso alerta de inmediato a los moradores de la vivienda.

El Coñipoñi

El Coñipoñi es un gusano que cumple la función de cuidar niños. Habita en los tallos de las plantas de papas que se cultivan en Chiloé. La tradición dice que las mujeres chilotas que tienen un hijo e alegran cuando encuentran uno de estos gusanos, ya que lo colocan bajo la almohada del recién nacido y lo alimentan con unas pocas gotas de leche materna. De esta forma, la madre conseguirá que su hijo sea un niño feliz y tranquilo.

El Trehuaco

Es un bellísimo perro que vive en el fondo de una laguna encantada en el extremo sur de la isla de Chiloé. Las mujeres que se acercan a la orilla son irremediablemente atraídas por su pelaje negrobrillante y extraordinaria fuerza. A tal punto es su atracción que al cabo de un cariñoso y dulce jugueteo, se entregarán al Trehuaco sin vacilar.

El Millaoso

Es un animal que tiene la forma de un oso de gran tamaño, pero sus patas son aletas. Tiene el cuerpo cubierto de un pelaje de color dorado y sus ojos poseen una mirada muy tierna. Sin embargo, por ser enorme y de extraño aspecto, todos quienes se lo topan huyen asustados. Se le puede ver en el mar desde diciembre hasta enero, temporada en la que maduran las frutillas silvestres, su alimento favorito.

El Cuchivilu

Es un animal mitad cerdo, mitad serpiente, que la mayor parte del tiempo vive oculto en cuevas. No es muy querido por los chilotes, ya que destruye los corrales de pesca artesanal. Se dice que los lugares por donde pasa quedan malditos, pero se puede romper el embrujo realizando la ceremonia llamada Cheputo.

El Piguchén

Se dice que cuando el gallo colorado ha puesto el pequeño huevo del que nace el Basilisco se convierte en Piguchén. Este es un nuevo ser muy extraño que todo el mundo rehusaría comer. También se dice que cuando un candidato a brujo no puede adelantar en su arte se le arroja, en castigo, a algún río caudaloso, donde queda convertido en Piguchén (un ser que no es ni hombre ni ningún animal determinado).

El Vilpoñi

Es una lagartija de gran tamaño que se esconde en los galpones donde abundan sus alimentos favoritos: ratones y arañas. El amo de este reptil, que es un brujo, le encomienda varias misiones; por ejemplo, proteger sus cosechas de papas y acabar con las plagas que puedan afectarlas. También ayuda a su amo a echar a perder las cosechas de sus enemigos, comiéndose, por la noche, los brotes de papas.

La Vaca marina

Es una vaca muy gorda, de cuernos retorcidos que nada a gran velocidad por los canales de Chiloé, buscando algún toro terrestre para conquistarlo. Una vez que logra su objetivo, se comporta veleidosamente y abandona al animal, dejándolo loco de amor. El toro, desamparado y confundido, brama día y noche por la Vaca marina, hasta morir. Ella, por su parte, empieza de nuevo su sensual cacería.

La Sirena

Es una hermosa mujer de irresistibles encantos que habita en la isla Laitec, al sur de Quellón. De la cintura hacia abajo, tiene forma de pez, lo que decepciona a casi todos los hombres que se acercan atraídos por su hermosura. Su principal tarea, encomendada por su padre, el Millalobo, es cuidar a todos los peces. Igualmente, debe ayudar a sus hermanos, la Pincoya y el Pincoy, a llevar al Caleuche los cuerpos de las personas ahogadas.

El Tacán

Se trata de un personaje porfiado, caprichoso y testarudo que narra cuentecillos al estilo de Pedro Urdemales (personaje de la narrativa popular de Latinoamérica). El Tacán era un brujo y ladrón al que se le castigaba hasta dejarlo medio muerto cada vez que hacía de las suyas, pero se reponía y volvía a sus andanzas.

Lugares míticos

Cueva de Quicaví

En la localidad de Quicaví (comuna de Quemchi), hay una cueva conocida también como Casa Grande, que sería la guarida del Supremo de los Brujos y estaría resguardada por el Imbunche. En su interior, se encuentran artefactos para hacer brujerías y adivinación. También se cuenta que allí están el Libro o Revisorio, usado para tomar exámenes, y el Chayanco, utilizado para vigilar a todos los miembros de la comunidad de brujos.

Tesoros escondidos

En Chiloé, durante la noche de San Juan, se ven en los bosques llamas que indican el lugar donde está enterrado un tesoro. Si es de color rojo, el tesoro es de oro, y si la llama es blanca, es de plata. Si alguien va en busca de riquezas en una noche como esta, se recomienda encender una vela y dejarla en el suelo donde se vio arder el fuego, ya que esta se hundirá en la tierra, indicando el lugar exacto donde se encuentra el tesoro. Se recomienda no llevar nada bendito, ni nombrar a Dios ni a ningún santo, porque entonces las riquezas desaparecen.

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