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Historia, Geografía y Ciencias Sociales, Transcurso del tiempo y sentido del pasado

Primer Ciclo

La medición del tiempo

Desde la antigüedad, el hombre midió la cantidad de horas de luz que tenía el día, para esto inventó el “reloj de Sol”, que le permitía medir el tiempo transcurrido entre la salida y la puesta del Sol. No obtenían la hora exacta como con un reloj actual, pero podían determinar por ejemplo, cuánto tiempo de luz les restaba para cazar o si se debían apurar para llegar de día al poblado vecino.

Los habitantes de Mesopotamia fueron grandes matemáticos, dividieron el día en 24 horas, la circunferencia en 360°, cada hora en sesenta minutos y cada minuto en sesenta segundos.

Actualmente se sabe que el día es el tiempo que tarda la Tierra en girar sobre su propio eje. Para medir esto, el método más exacto es observar el paso de una estrella determinada desde el meridiano de un lugar específico, dos veces consecutivas. La diferencia exacta entre la primera y la segunda aparición corresponde a un día sideral y equivale a 23 horas, 56 minutos y 4 segundos. Este es el método utilizado en los observatorios astronómicos.

El día solar es el comprendido entre dos pasos del Sol sobre el meridiano de un lugar y dura cuatro minutos más que el sideral, porque la Tierra tiene que girar 361° para que el Sol vuelva a aparecer. Para evitar dificultades se ha generalizado el empleo del denominado día solar medio, que es de 24 horas exactas y es el que marcan nuestros relojes.

Se dice que el Sol pasa por un determinado meridiano cuando lo vemos pasar por el punto más alto de ese día. Este punto se denomina cenit y marca el mediodía del día civil. Este surgió de la división acordada por los gobiernos para dividir el día en doce horas antes del meridiano de mediodía (A.M.) y doce horas pasado este meridiano (P.M.).