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Aprender a expresarnos y comprender cada día ideas más complejas y abstractas depende en un gran porcentaje de los estímulos que recibimos durante nuestra infancia. En este contexto surge una interrogante ¿Qué es una narración y cuáles son sus tipos?

La lectura de diferentes relatos es una de las tareas más simples, pero fundamentales para promover el desarrollo de la comprensión en los niños y niñas.

Mucho antes de que puedan aprender a leer, los pequeños deben relacionarse cotidianamente con la lectura, saber escuchar e interesarse por preguntar y opinar sobre los personajes y acciones que se presentan en los relatos, elegir el texto que quieren que les cuenten, mirar y tocar sus hojas, revisar las imágenes, jugar a leer, entre otras cosas.

narración

Origen de la narración oral

El origen de la narración se remonta a Europa medieval. En ese período existieron diversos tipos de artistas errantes, como los juglares, que en espacios públicos atraían a las personas contando sus narraciones, historias y leyendas. Todo ello, acompañado de instrumentos, actuaciones, cantos y bailes.

Los trovadores también eran parte del atractivo de la época. Se caracterizaban por entretener, utilizando para ello las composiciones de los juglares.

En la antigüedad existían dos tipos de juglares: los juglares épicos, en la primera etapa de la Edad Media, sobresalían por ser artistas que relataban poesía biográfica y narrativa.

En tanto, durante la segunda mitad de Edad Media destacaron los juglares líricos. Estos recitaban poesía sobre el amor cortés entre la dama y el señor, y el espíritu caballeresco, una temática relevante en aquellos años.

Cómo mejorar

Una actitud activa frente a la lectura es una base sólida para promover el progreso de sus habilidades comunicativas. Un niño o niña que no ha tenido la oportunidad de comentar un cuento en su casa, con sus padres, primos o hermanos, difícilmente se atreverá a pronunciarse frente a los textos que se le presentan en el ámbito escolar.

Por otro lado, la creación de narraciones es una actividad de vital importancia, ya que en gran medida entrega luces respecto del desarrollo cognitivo de los niños y niñas. Los pequeños tienden naturalmente a relatar las diferentes experiencias que viven en el día, buscan explicaciones en los adultos respecto de algunos elementos que no comprenden y esperan obtener respuestas a partir de ese diálogo.

En este sentido, tener un espacio para que sus relatos sean escuchados y evaluados, además de estimular la personalidad del niño o niña, potencia el desarrollo de las habilidades cognitivas esenciales para el aprendizaje posterior de la lectura y la escritura; las observaciones que los adultos puedan hacer a sus relatos, las preguntas y especificaciones favorecen la generación de discursos cada vez más complejos.

Interacción

La ausencia de interacción, la falta de espacios de diálogo puede traer consecuencias nefastas en el desempeño académico de los alumnos y alumnas; su entorno debe no solo preocuparse de las actividades que desarrollan en la escuela, sino que asumir un rol activo en la generación de los espacios comunicativos que enriquezcan su mundo interior.

La gran tarea de los padres no está en la supervisión del cumplimiento de sus quehaceres estudiantiles, sino que debemos incentivar el desarrollo de nuestros hijos a partir de simples conversaciones que les permitan comprender y analizar el mundo que lo rodea. Esto es necesario, ya que, en las distintas etapas de su vida, los textos a los que se enfrenten cumplirán esta misma función.