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Montt Montt, Pedro

Ministro y Presidente de la República. Poseía una personalidad fuerte, una presencia sencilla, era bajo, moreno y tempranamente canoso. Se le señalaba como el jefe indiscutido de los nacionales; llegó a la presidencia con un programa de orden y progreso. Montt aparecía como un hombre fuerte que sabría colocar en su lugar a los partidos políticos que tanto conflicto habían generado durante el gobierno saliente.

Nació en 1846, y fue hijo de Manuel Montt Torres quien fue Presidente de la República y Rosario Montt Prado. Tenía dos años de edad cuando su padre inició el decenio presidencial, formándose cerca del Palacio de gobierno y del destacado ministro Antonio Varas.

Estudió en el Instituto Nacional, y posteriormente ingresó a la Universidad de Chile donde siguió Leyes; se recibió de abogado el 3 de enero de 1870.

Se casó con Sara del Campo Yávar, el 3 de enero de 1881, sin tener descendencia.

Fue jefe del Partido Nacional y presidente de la Sociedad Católica de Educación. Durante su vida política desempeñó varios cargos parlamentarios y de gobierno.

Fue diputado suplente por Petorca en varios períodos, desde 1879 hasta 1891. Entre 1885 y 1886 fue presidente de la Cámara de Diputados.

Entre 1891 y 1900 fue reelecto diputado por Petorca y La ligua. Entre 1900 y 1906 fue senador por Cautín. En 1906 resultó electo senador por Santiago, cargo que prácticamente no pudo desempeñar porque meses después resultó electo Presidente de la República.

De ministro a opositor

Durante el gobierno de Balmaceda, Pedro Montt fue nombrado ministro de Justicia e Instrucción Pública el 18 de septiembre de 1887? y luego ministro de Hacienda el 23 de octubre de 1889. Pese a lo anterior, en 1890 se manifestó contrario a Balmaceda.
Participó en la Guerra Civil de 1891 y después de este enfrentamiento presidió el Partido Nacional. Viajó a Perú, Europa y Estados Unidos en calidad de agente diplomático de la Junta de Gobierno de Iquique.

Triunfante la Revolución, fue nombrado ministro plenipotenciario en Washington. Regresó durante el gobierno de Montt Álvarez, ocupando el cargo de ministro del Interior entre el 31 de diciembre de 1891 y el 22 de abril de 1893.

Su gobierno

Pedro Montt tenía 57 años cuando resultó electo Presidente. Había sido candidato derrotado de la Coalición en 1901, año en que resultó electo Germán Riesco.

Llegaba ahora a la presidencia de la República, proclamado por la Alianza ?formada por radicales, nacionales, liberales, liberales doctrinarios y un grupo disidente del Partido Conservador?, que se identificaba con el nombre de Unión Liberal.

Derrotó a Fernando Lazcano, abanderado de la Coalición, que estaba bastante debilitada.
Poseía una personalidad fuerte, una presencia sencilla, era bajo, moreno y tempranamente canoso. Se le señalaba como el jefe indiscutido de los nacionales; llegó a la presidencia con un programa de orden y progreso. Montt aparecía como un hombre fuerte que sabría colocar en su lugar a los partidos políticos que tanto conflicto habían generado durante el gobierno saliente.

Se le vio como un salvador de Chile y un restaurador del sistema político.
Su postura era proclive a lo apolítico. Tenía una amplia cultura, y dominaba el idioma inglés, francés, leía griego y alemán.

Primeras labores de gobierno

Montt triunfó ampliamente y propuso una tregua partidista-doctrinaria.

Asumió el 18 de septiembre de 1906, bajo la penosa situación que había dejado el terremoto de Valparaíso, ocurrido justamente un mes antes. Durante su gobierno se inició la reconstrucción y ayuda a las víctimas de la catástrofe.

Sin embargo, la verdadera prueba de fuego con que inició su gobierno fue el nombramiento del rector de la Universidad de Chile, que el anterior Presidente, Germán Riesco, había dejado sin resolver. Su primer gabinete estuvo integrado por políticos liberales y también por un importante grupo de conservadores, que se habían sumado a la Unión Liberal para proclamarlo y elegirlo. Este gabinete ?que auspiciaba un período de armonía política? cayó a poco más de un mes, por la ratificación del nombre de Valentín Letelier (1906) como rector de la Universidad de Chile.

Montt dio su primer golpe de autoridad, pensando que los conservadores se mantendrían tranquilos, pero la corriente clerical contra Letelier fue más poderosa que cualquier pacto o tregua. El 29 de octubre se organizó un nuevo gabinete.

Reconstrucción, red ferroviaria y educación

Una de las principales asignaciones de recursos que debió enfrentar el nuevo gobierno fue para reconstruir la zona afectada por el terremoto de Valparaíso. Se debió reponer alcantarillado, redes de agua, puentes, caminos y servicios públicos.

Otros logros de este período estuvieron en el área ferroviaria: la aprobación del proyecto para la longitudinal que unía el país desde Tacna a Puerto Montt, y la del ferrocarril que circularía entre Ancud y Castro. Además, en 1910 se inauguró el ferrocarril trasandino, a través de la zona cordillerana frente a la ciudad de Los Andes.

Asimismo, se terminó de construir la Escuela Normal de Preceptores de La Serena, la Escuela y Museo de Bellas Artes, el Instituto de Educación Física, el Instituto Comercial y la Escuela de Farmacia.

Antesala de una masacre

Nadie ignoraba las condiciones deplorables en que vivían y morían los trabajadores de la pampa salitrera. Sin embargo, no se percibía aún la lógica repercusión de este problema en el gobierno ni la adopción de medidas encaminadas a mitigar tanto sufrimiento. El conflicto comenzó cuando a los cargadores y lancheros de varias compañías salitreras se les negó el derecho ?adquirido por los ferrocarriles? de recibir su salario de acuerdo a un cambio estable. Además, los trabajadores solicitaron un mejoramiento de este, ya que no les alcanzaba para comer.

Como no fueron escuchados, pidieron ser trasladados nuevamente al Sur, de donde ellos provenían.

A la negativa siguió la huelga que se extendió rápidamente a las oficinas salitreras
(12 de diciembre de 1907); los mineros presentaron un pliego de peticiones a las empresas salitreras y estas no aceptaron.

Miles de obreros en Iquique

A los pocos días, los trabajadores se habían concentrado en la Plaza Manuel Montt, en Iquique, en carpas improvisadas, y en el amplio local de la Escuela de Santa María, que ocupaba todo un costado de la plaza. Allí habrían habido entre 8 y 10 mil hombres, mujeres y niños, muchos de ellos peruanos y bolivianos.

Ante el temor de que la ciudad fuera invadida por un mayor número de obreros, se ordenó detener a los nuevos grupos que marchaban con iguales propósitos. Además, como precaución, el gobierno dispuso que se trasladaran a Iquique los regimientos Esmeralda de Antofagasta, Rancagua y Atacama de Tacna, para reforzar los regimientos de Carampangue y Granadero, ambos con sede en la zona.

Los trabajadores confiaban en que la intervención del gobierno les sería favorable y que sus peticiones serían bien acogidas.

Represión en la oficina Buenaventura

El viernes 20 de diciembre (1907) se reunieron los dirigentes con el intendente Carlos Eastman Quiroga, y mientras se desarrollaba la entrevista en la oficina salitrera Buenaventura fueron reprimidos a balazos unos obreros que trataron de embarcar sus familias a Iquique.

Seis muertos y varios heridos quedaron en la línea del tren.La mañana del día 21 se efectuaron los funerales e inmediatamente el intendente hizo publicar en la prensa el decreto que suspendía las libertades constitucionales, y ordenó a los huelguistas abandonar la escuela y trasladarse a las canchas del Club Hípico.

Matanza en la Escuela Santa María

Los obreros se negaron por temor a ser atacados a cañonazos desde los barcos que dominaban, desde la bahía, el camino del Club. El general Roberto Silva Renard y el coronel Ledesma, ambos a cargo de la acción, le señalaron al comité de trabajadores que si no salían del edificio, harían fuego.

Frente al total estupor de los obreros, se dio orden de disparar contra los miembros del comité. La tropa enardecida, luego de disparar a los que estaban en la azotea, entró con ametralladoras a la escuela, asesinando a hombres, mujeres y niños que se encontraban en su interior.

Las fuentes discrepan en la determinación del número de víctimas; se ha hablado de 130, 140 , 195 o mil muertos. Los sobrevivientes fueron llevados hasta el local del Club Hípico y de allí nuevamente a la Pampa, donde se les impuso un régimen de terror. El hecho en sí fue una clara advertencia acerca de la magnitud alcanzada por el problema social.

El escándalo de la Casa Granja

Las hostilidades entre gobierno y oposición se intensificaron, y se exacerbaron con la censura a la prensa, sin embargo, la tragedia adquirió aun mayor gravedad cuando se supo que precisamente en los días que sucedían los hechos, el gobierno ayudaba con largueza a la Casa Granja, una de las más poderosas firmas salitreras y en la que tenía confusos intereses el ministro Sotomayor.

En diciembre de 1907, la Casa Granja solicitó ayuda financiera al gobierno, debido a fuertes compromisos contraídos en el exterior con motivo de sus inversiones. Este apoyo le fue concedido luego de analizase las consecuencias nacionales que podía traer su quiebra.

Dicho préstamo ?de seiscientas mil libras esterlinas, tomadas de los fondos fiscales? empeoró considerablemente la hacienda pública, y produjo pánico. Las interpelaciones, ataques y defensas se prolongaron varios meses, durante los cuales se probó la capacidad de resistencia de Montt y de sus ministros Sotomayor y Rodríquez.

Se posterga nuevamente la conversión metálica

Como le ocurrió a sus antecesores, Montt tampoco pudo poner en práctica la anhelada conversión metálica, por carecer del apoyo parlamentario necesario. Montt había puesto especial énfasis en que era necesario practicar la conversión metálica, pero, cuando el Presidente planteó su posición, se desató una fuerte polémica entre ?oreros? y ?papeleros?. El enfrentamiento llegó a tal grado, que echó por tierra todos lo proyectos pendientes y provocó una nueva crisis de gabinete.

Enfermedad y muerte

Después de haber asistido a las fiestas del centenario argentino (mayo de 1910), se iniciaron los preparativos para la celebración de la Independencia chilena. Aceptar esta invitación en aras de la cordialidad entre ambos pueblos, significó para Montt un esfuerzo físico que agravó visiblemente su delicado estado de salud.

Los médicos le aconsejaron retirarse de La Moneda y viajar a Europa en búsqueda de recuperación. En julio de 1910 embarcó con destino a Alemania, vía Nueva York.
A mediados de agosto se recibió desde Alemania la noticia del fallecimiento del Presidente Montt, probablemente por un derrame cerebral, el día 16 de agosto. Sus restos fueron repatriados y al funeral asistió una inmensa multitud.

1910: el año que Chile tuvo cuatro gobernantes

El Presidente Montt había ejercido hasta el 8 de julio, y delegó sus facultades al ministro del interior, Elías Fernández, en calidad de Vicepresidente, hasta el 6 de septiembre. En esa fecha Fernández falleció, luego de lo cual asumió Emiliano Figueroa, el ministro más antiguo, hasta el 23 de diciembre. Ese día hizo entrega del mando al Presidente electo Ramón Barros Luco, designado candidato único.