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El triunfo de Arturo Alessandri Palma en las elecciones de 1932 puso fin a la inestabilidad política que afectaba al país desde la caída de Carlos Ibáñez.

Arturo Alessandri Palma (1868-1950) asumió por segunda vez la presidencia el 24 de diciembre de 1932. Durante este gobierno impuso decididamente el presidencialismo tal como había quedado establecido en la Constitución de 1925.

Lo anterior, a diferencia de su primera administración (1920-1925), en la que tuvo que enfrentar las prácticas del parlamentarismo, que le impidieron llevar a cabo su programa político y tener un equipo estable, debido a la continua censura ejercida sobre sus ministros.

Para impedir el desarrollo del caudillismo militar, que había estado presente en la política desde el «ruido de sables», llamó a retiro a muchos oficiales y estimuló la organización de la Milicia Republicana.

Esta asociación de voluntarios civiles, armados y juramentados para defender el orden constitucional, funcionó como un cuerpo paramilitar no partidista, que colaboraba con el gobierno para garantizar la mantención de la institucionalidad.

En 1933, las milicias abarcaban todo el país y contaban con más de 50.000 inscritos. Dos años después fueron disueltas por el gobierno, por considerarse que ya no eran necesarias al estar consolidado el sistema presidencial.

Inestabilidad política en Chile

La principal tarea de Alessandri fue superar la crisis financiera que afectaba al país. Tras la paralización de las faenas salitreras y la restricción general de los negocios, alrededor de 160.000 personas estaban desempleadas, en su mayoría jornaleros y artesanos. La deuda externa llegaba casi a los cuatro mil millones de pesos, además de una deuda interna que superaba los novecientos millones.

Esta difícil situación económica quedó en manos del ministro de Hacienda, Gustavo Ross. Este buscó incrementar la producción agrícola, minera e industrial, para absorber la cesantía, y aumentar la capacidad de consumo.

En el ámbito comercial, debido a la escasez de dinero, el Banco Central emitió más billetes, pero este aumento del circulante hizo que el dinero emitido tuviese menos valor; en otras palabras, alcanzaba para comprar menos cosas que antes, lo que empeoró la calidad de vida.

Lo bueno de esto es que los productos chilenos resultaban baratos en el extranjero, por lo que aumentaron las exportaciones, con la consiguiente entrada de dinero al país. Al revés, debido al escaso poder de compra de los empresarios locales, disminuyeron las importaciones.

Lentamente, con la ayuda de las cajas de crédito agrícola, industrial, minero y carbonero, y gracias al incremento de las exportaciones, la situación económica fue mejorando. Disuelta la Cosach, a la que se culpaba de la ruina de la industria del salitre, en 1933 se creó la Corporación de Ventas de Salitre y Yodo, encargada de la propaganda y venta de estos recursos. Al menos parcialmente, se reanudaron las labores en los centros de extracción de salitre.

Los ingresos generados por el salitre permitieron reiniciar el pago de la deuda externa y la construcción de obras públicas. Se construyó el barrio cívico, el Estadio Nacional, la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, varios estadios provinciales, numerosas escuelas, caminos, puentes, líneas ferroviarias, entre otras. Gracias a todas estas obras, la cesantía casi desapareció en tres años.

En el ámbito internacional, se firmaron acuerdos comerciales con Perú (1935), Bolivia, Ecuador, Colombia, Cuba, Brasil y otros países.

Sueldo mínimo

Se regularizó por ley la constitución de las municipalidades y se otorgó el voto femenino para la elección de sus autoridades (1934). Además, se dictaron importantes leyes que mejoraron la situación de obreros y empleados, como la del sueldo mínimo y vital para los empleados particulares, y la ley de medicina preventiva (1937), que llevó a cabo el ministro de Salubridad, Previsión y Asistencia Social, Eduardo Cruz Coke. Por primera vez se podía ir a un médico antes de que se desatara la enfermedad. Durante el proceso de recuperación, el enfermo seguiría recibiendo su sueldo.

Pese al mejoramiento económico que experimentó el país, había sectores que demandaban mayores cambios sociales y políticos, ya que al parecer este segundo gobierno de Alessandri estuvo más orientado a la derecha y a proteger sus intereses.

El incidente de Ranquil, ocurrido el 6 de julio de 1934, en el que fueron asesinados más de 200 obreros que se habían levantado para protestar por sus bajos salarios, polarizó las fuerzas políticas.

Ese mismo año el Partido Radical, que había apoyado la elección de Alessandri, retiró a sus ministros del gabinete, acercándose a la izquierda.

Huelgas ferroviarias y un frustrado golpe militar aceleraron la aprobación de la Ley de Seguridad Interior del Estado (1937), que permitía al Presidente tomar las medidas adecuadas para mantener el orden interno.

En 1936, la oposición, a la que se habían integrado los radicales, formó el Frente Popular, similar a las alianzas de partido de centro e izquierda que se crearon en Francia y España. Los parlamentarios de este sector interrumpieron una sesión del Congreso Pleno del 21 de mayo de 1938, en la que Alessandri debía leer su mensaje anual, mediante un disparo de revólver.

En una cargada atmósfera, ensangrentada por los sucesos del Seguro Obrero (5 de septiembre), se produjo la elección presidencial el 25 de octubre. La victoria, aunque con una leve mayoría, fue para Pedro Aguirre Cerda, candidato radical del Frente Popular, que contaba con el apoyo de socialistas, comunistas, democráticos y la Confederación de Trabajadores de Chile.

Durante el gobierno de Alessandri se logró una recuperación de la economía y bajar las tasas de cesantía a índices normales.


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