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Uno de los aspectos más comunes a todas las culturas precolombinas de Mesoamérica fue su arte, el cual buscó realzar las formas exteriores de la manera más notoria posible, debido a que los ritos los efectuaban, por lo general, al aire libre. Por eso también la edificación de templos monumentales o grandes plazas y de pequeños espacios interiores en que se emplazaban las estatuas de los dioses.

En esta parte revisaremos algunas de las culturas y sus principales expresiones artísticas.

Escultura monumental

Uno de los pueblos que sobresalieron en el tema escultórico fue el de los olmeca. Sus obras, sobre todo aquellas en que aparece el jaguar, tienen un sentido religioso, proveniente de su concepción teocrática. Sin embargo, las enormes cabezas, características de esta cultura, fueron dedicadas a sacerdotes y jugadores de pelota, más que a dioses, aunque siempre había una referencia al aspecto místico, al parecer estar poseídas por la divinidad.

En las esculturas menores son comunes las denominadas «baby face» (cara de niño) y las de boca de tigre, en las que prevalece la gordura y el cráneo deformado.

Los olmeca también se destacaron en la pintura mural, que decora las murallas de algunas construcciones, quizás de uso ritual. Principalmente de formas humanas, fueron trazadas con sus rostros de perfil y el cuerpo de frente, con objetos en sus manos y envueltas por símbolos de diversos tipos.

Arquitectura perfecta

Lo que más resalta de Teotihuacán es su ciudad, de mismo nombre (que significa «la ciudad de los dioses» o «donde los hombres se convierten en dioses»), levantada sobre un plano perfectamente proyectado. Sus avenidas son amplias y rectas, con la pirámide del Sol en el centro. Los edificios se construyeron en homenaje a los dioses Quetzalcoatl y Tlaloc, además de otros destinados a los sacerdotes y potentados.

La pirámide del Sol, como la mayoría de las estructuras de este tipo en América, Egipto y Babilonia, fue una base para un templo, por ello está incompleta y tiene escalones para ingresar al recinto. Además, posee varias edificaciones superpuestas y se cree que, originalmente, medía 225 metros de altura, mayor a la de Keops, en Egipto.

Aparte de que las calles y construcciones de la ciudad están orientadas astronómicamente, otros aspectos arquitectónicos fueron también cuidadosamente incorporados, como los decorados y sus formas. Esto se puede apreciar en las columnas repletas de bajorrelieves, con figuras simétricas y ornamentos de tamaño enorme.

Pero los teotihuacanos también se distinguieron por su cerámica, considerada la mejor de la época precolombina. En sus vasijas predominaron las figuras con aspecto humano y resaltaron, fundamentalmente, sus incensarios y braseros con cubiertas muy decoradas y pintadas de colores. Sus técnicas fueron el modelado por pastillaje, el inciso (decorar la cerámica mediante el uso de un objeto afilado), la pintura post-cocción y los moldes. En la pintura también mostraron su talento, a través de los murales, en los cuales dejaron registrado su medio natural, mostrando la flora y fauna que los rodeaba, incorporando hasta insectos.

Piedras danzantes

Otra cultura mesoamericana que resaltó en el arte fue la Zapoteca, especialmente por sus tallados en la piedra, con bajorrelieves decorativos que estaban presentes en su arquitectura. Su tema más recurrente fue el conocido como «figuras danzantes«, donde se mostraban a guerreros y cautivos, reflejando la importancia que los conflictos bélicos tuvieron para ellos. La postura de estos «danzantes» representa actitudes de sometimiento y sacrificio de los combatientes y prisioneros.

Los mixteca, por su parte, fueron hábiles artistas en diferentes disciplinas. Trabajaron con gran éxito las piedras semipreciosas, como el jade, la obsidiana y el ópalo. Con ellas elaboraron figurillas que simbolizaban dioses, ancestros y animales, como la tortuga y el conejo. También usaron el oro, con el cual confeccionaron pectorales, collares y anillos. Con la madera fabricaron elementos ceremoniales, como cuchillos y caretas.

En cerámica, elaboraron vasijas trípodes de mucho colorido y también con figuras de animales y seres místicos. Asimismo, fabricaron vasos y cuencos con largos soportes, en cuyo extremo confeccionaban cabezas de serpientes o grecas (tiras en que se repite la misma combinación de elementos decorativos) en rojo y blanco, muy similares a las que había en sus murales.

Los mixteca usaron muchos íconos que representaban dioses, animales como arañas, jaguares, venados, discos solares y lunares, esqueletos, agua y fuego.

Estos motivos también se encontraban en sus códices o manuscritos pictográficos (escritura de signos gráficos que solo representan objetos), que relataban acontecimientos históricos o religiosos.

Arte guerrero

Los tolteca también se dedicaron a tallar la piedra y a la cerámica, como la gran parte de las culturas mesoamericanas. Sin embargo, sus motivos tenían directa relación con el tema bélico o con sacrificios humanos. Un ejemplo claro de esto último es la escultura de Chacmool, una figura reclinada que tiene sobre su estómago una vasija mientras mira hacia un lado. También en sus columnas labradas, con imágenes de guerreros armados con escudos, dardos y pectorales en forma de mariposa.


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