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Educación Artística, Música: Escuchar y apreciar

6° Básico

Experimentaciones musicales

Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), surgieron incontables escuelas y corrientes que se mezclan en algo parecido a un laberinto. En él se cruzan obras de compositores de diferentes áreas geográficas y estilísticas, desde el inglés Benjamin Britten, autor de la ópera Peter Grimes, hasta el polaco Witold Lutoslawski, cuyas partituras incorporan diferentes estilos, como en sus Juegos venecianos.

La lenta, pero segura inclusión de nuevas técnicas, la asimilación del dodecafonismo, la introducción de la electrónica y el uso de nuevos instrumentos, favorecieron un amplio campo de experimentación. En este nuevo escenario nacieron tendencias ultrarracionalistas, muy ligadas al serialismo y la música electrónica o electroacústica, en las que se utilizaban generadores para producir sonidos, magnetófonos, filtros acústicos, mezcladores, moduladores y cintas magnéticas.

También influyeron escuelas como la música concreta, de Pierre Schaeffer, que consistía en la grabación y separación de los sonidos para agregarlos al discurso musical, generalmente electrónico, y la música aleatoria, en el cual el resultado depende de una improvisación individual o grupal, sin seguir ninguna regla. En esta última clasificación destacan los músicos Pierre Boulez y Karlheinz Stockhausen, entre otros.

Sin embargo, quien se transformó en un símbolo musical del siglo XX, en el estilo vanguardista, fue el compositor húngaro, nacionalizado austríaco, György Ligeti, autor de obras como “Apariciones” y “Requiem”.

Otro de los músicos destacados de esa época fue el francés Olivier Messiaen, quien, inspirado en temas místicos, renovó el lenguaje musical abarcando una gran diversidad de estilos, con títulos como “Cuarteto para el fin de los tiempos” y “San Francisco de Asís”.

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