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Cuando estaba en el consultorio, había una puerta a la cual no se podía entrar, a mí me llamó mucha la atención. Me acerqué a ella sin que nadie me viera, la abrí y vi una cosa extraordinaria, era lo todo lo mismo, mi mamá cuidando a mi hermano, la gente amontonada queriendo entrar, parecía un espejo.

Entré y cerré la puerta, era todo al revés, la madre que estaba retando a su hijo antes, ahora lo acariciaba, todos estaban muy alegres. Salí del consultorio (aún estaba después de la puerta) y los ladrones ya no eran ladrones, los policías no tenían que trabajar, pues ya no había maldad. Era como otro mundo lleno de paz.

Mientras pensaba, una señora se me acercó y me preguntó qué me pasaba. Yo le respondí con mi tono agresivo «y a usted que le importa», la señora me quedó mirando.  Yo me fuí corriendo al consultorio donde había una tele, era la hora de las noticias, me puse a escucharlas y me sorprendí que no había ninguna noticia mala, si no puros acontecimientos buenos.

Ya no aguantaba más, así que me devolví a la puerta por donde había entrado.  Desde ese día me pregunté: ¿qué sería de este mundo si no hubiera maldad y viviéramos en un mundo de paz y amor?

Creo que sería más bueno, ¿qué opinan ustedes?