Skip to main content

LA TERCERA, 10 de diciembre de 2006.
Por Sofía Otero

Olivia cárdenas no sabe qué hacer. En el colegio le dijeron que su hijo de 6 años estaba inmaduro para su edad y le sugirieron que sería mejor para él no pasar a primero básico. Olivia siente que el niño entiende bien las materias, aunque le cuestan un poco. El colegio argumenta problemas de motricidad fina, lenguaje y matemáticas. Pero Olivia esperará el veredicto de su psicóloga para ver hacia dónde se inclina la balanza.

Para el Ministerio de Educación, la repitencia en kínder no existe. La normativa considera que los alumnos deben pasar automáticamente a primero básico. Sin embargo, hay niños que no poseen las habilidades básicas para ingresar a este nivel.

Kínder es el único curso en que yo avalo que se repita, porque en esa etapa se produce uno de los mayores aprendizajes en la vida del niño, dice Nubia Saffie, magíster en Educación Especial de la UC.

Cuándo repetir

El niño es inmaduro es el argumento más común que escuchan los padres. Según la psiquiatra infantil, Amanda Céspedes, esto es así sólo cuando implica un retraso en las habilidades de lenguaje, pensamiento lógico simbólico y en las competencias sociales. Es decir, el niño que pasa a 1° debe dominar aptitudes básicas como pronunciar los sonidos de la lengua materna, hacer oraciones, asociar el símbolo de una letra con su sonido, entender y elaborar relatos simples, rimas y ser conscientes de que el lenguaje sirve para comunicarse, que es algo que jamás le han dicho al hijo de Olivia: el apoyo escolar ha sido superficial, hacen ejercicios de reforzamiento, pero nadie le dice que debe hablar bien, porque así le van a entender.

En el dominio de matemática deben manipular símbolos que representan una realidad, como distinguir que el 0 representa una cantidad y que no es sólo un círculo, y manejar símbolos básicos que representen una acción como las flechas. La madurez social emocional exige ser capaz de trabajar solo y en equipo, seguir instrucciones y resolver problemas.

La repitencia, en todo caso, no puede ser una sorpresa de fin de año. Los apoderados deben ser informados a principios del segundo semestre y tienen que tomar una decisión basados en el informe de un especialista, la recomendación de la profesora no basta. Ella no puede hacer un diagnóstico. Debe remitir al niño a un especialista que puede ser del colegio o externo, dice Soledad Campos, del Mineduc. Tampoco hay que dejarse llevar por los sentimientos, aconsejan los expertos, porque creer que el niño va a sufrir un trauma por repetir y dejar a sus amigos, no es real; a esa edad, ellos hacen amistades fácilmente. El trauma es más para el ego de los papás, cuenta Céspedes.

Pasar de curso es mejor

Pero lo que nunca debe permitirse es que los colegios confundan el concepto de inmadurez (no adquirir las habilidades antes descritas) con mal comportamiento. En estos casos la repitencia no es una solución.

Está demostrado que la repitencia por motivos conductuales sólo agrava el problema, indica la psiquiatra Flor de la Barra. Esto porque, lo más probable es que ese niño experimente más ansiedad y frustración.

Si el párvulo se demora más que el resto en aprender, igualmente debe ser promovido a primero, pues un niño con aprendizaje lento no va a ser más rápido por hacer un curso dos veces. A veces el niño tiene problemas auditivos o de vista y es catalogado de desobediente, cuando realmente el niño no ve o no escucha las instrucciones, dice Campos.

Cómo funciona la repitencia de primero a cuarto básico

Primero y segundo básico, así como tercero y cuarto, se consideran como dos ciclos de aprendizaje independientes. Esto significa que se dispone de dos años para cumplir con los contenidos mínimos correspondientes a esos niveles. Si un niño en 1° no logra todos los aprendizajes contenidos en los planes y programas del Ministerio, tiene el año siguiente para completar su conocimiento.

Es por ello que la promoción de 1° a segundo y de 3° a 4to debe ser automática siempre que los alumnos cumplan con una asistencia mínima de un 85%, a exepción de graves casos de salud. Sin embargo, cuando los niños presenten un retraso significativo en lectura, escritura o matemáticas pueden repetir en estos cursos. Pero previo a la repitencia debe haberse realizado un seguimiento del alumno, plantearle un plan de reforzamiento e informar a los padres. Si esta estrategia conjunta no da resultados positivos en el rendimiento, entonces el colegio hace repetir al niño.

Para pasar 2° y 4to se exige un promedio general de 4,5 cuando el alumno ha reprobado un ramo y nota 5,0 en caso de que el niño presente 2 subsectores con nota roja.