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Nobel, Alfred

Inventor sueco, famoso principalmente por los premios que llevan su nombre.

La personalidad del químico ingeniero sueco Alfred Bernhard Nobel, inventor de la dinámita y gelatina explosiva, entre otros agentes detonantes, trascendió el ámbito de la tecnología y la química cuando determinó la creación de los que llegarían a contarse entre los más prestigiosos galardones de diferentes ramas del conocimiento humano: los Premios Nobel.

Nació el 21 de octubre de 1833 en Estocolmo, Suecia. Aprendió de su padre los fundamentos de la ingeniería y continuó sus estudios en San Petersburgo, Rusia, ciudad a la que su familia se había trasladado en 1842. En 1850 viajó a París y más tarde a Estados Unidos, países en los que perfeccionó sus conocimientos tecnológicos. A su regreso a San Petersburgo, trabajó en la fábrica de su padre hasta que se produjo su quiebre en 1859. Volvió a Suecia donde organizó varias plantas de explosivos, basadas principalmente en la manufactura de la nitroglicerina líquida, sustancia detonante descubierta por el italiano Ascanio Sobrero en 1846. Sin embargo, la explosicón accidental de la fábrica produjo la muerte de Emil, hermano menor de Alfred Nobel.

Después del trágico suceso, Alfred, investigó diversos procesos para estabilizar la nitroglicerina hasta que la mezcló con un material inerte absorbernte, el Kieselguhr de naturaleza silícea y porosa, e inventó la dinamita. Más tarde obtuvo las gelatinas explosivas y la balistita o pólvora sin humo. Consiguió una gran fortuna con las patentes de sus inventos y con la explotación de sus pozos petrolíferos de Bakú, que legó en su testamento a la Fundación Nobel. Creada para premiar cada año a las personalidades más destacadas en física, química, medicina, literatura, economía (creado en 1669) y el de la paz, puesto que Nobel se mostraba opuesto a toda forma de violencia y esperaba que las consecuencias de la aplicación bélica de sus inventos hicieran reflexionar a los gobiernos.

Alfred Nobel murió en San Remo, Italia, el 10 de diciembre de 1896.

Como señalábamos anteriormente,  el químico sueco dejó en su testamento la voluntad de repartir su fortuna premiando a los hombres y mujeres que más se destacaran en las diferentes áreas de la cultura y la ciencia y que sus logros significaran un legado para la humanidad. La tarea la debía realizar, en su nombre, la Fundación Nobel.

Testamento

La totalidad de lo que queda de mi fortuna quedará dispuesta del modo siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquéllos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad. Dichos intereses se dividirán en cinco partes iguales, que serán repartidas de la siguiente manera: una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante dentro del campo de la Física; una parte a la persona que haya realizado el descubrimiento o mejora más importante dentro de la Química; una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante dentro del campo de la Fisiología y la Medicina; una parte a la persona que haya producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la Literatura, y una parte a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz. Los premios para la Física y la Química serán otorgados por la Academia Sueca de las Ciencias, el de Fisiología y Medicina será concedido por el Instituto Karolinska de Estocolmo, el de Literatura, por la Academia de Estocolmo, y el de los defensores de la paz por un comité formado por cinco personas elegidas por el Storting (Parlamento) noruego. Es mi expreso deseo que, al otorgar estos premios, no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que sean los más merecedores los que reciban el premio, sean escandinavos o no“, el texto es parte de los que expresa el testamento del químico e inventor, Alfred Nobel, donde además explica la forma y los logros que hay que tener en cuenta para otorgar los galardones.

De éste modo, el 10 de diciembre de 1901 se entrega en Estocolmo, Suecia, la primera edición de los premios otorgados por la Fundación Nobel. Los galardones se entregarían una vez al año y estarían dotados de 150 mil 800 coronas suecas.

Sully Prudhomme en literatura, Emile von Behring y Wilhem Rötgen en medicina y física, Jacobus Henricus van’t Hoff, química, Henri Dunant y Frédéric Passy nobel de la paz, fueron los primeros en recibir los reconocimientos.

A pesar que año a año los premios se han entregaron sin problemas, las dos Guerras Mundiales interrumpieron las nominaciones, quedando un vacío en la historia. Los años 1914, 1915, 1916 y 1918, el Nobel de la Paz no tuvo dueño, al igual que entre 1939 y 1943.