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Había una vez un dulce amor: la niña se llamaba Corazón y el niño Sebastián.

Una vez se volvierón a encontrar y de repente la familia les dijeron que se tenían  que separar para siempre en la vida.

Pasó un tiempo más o menos como dos años y la niña no se acordaba de lo sucedido, pero el niño se acordaba perfectamente de ella porque la iba a amar hasta la eternidad, entonces el niño le dio mucha pena porque había viajado desde muy lejos para verla y la estaba mirando por detrás de un árbol.

Entonces le mando un mensaje a través de la magia que era una forma de corazón pero que se dibujó con el poder de su
amor, y le mostró un mensaje que decía lo siguiente: aquí esta la muestra de mi amor rómpelo, písalo hazle todo el daño que quieras pero no olvides nunca que estás dentro.

La niña se acordó y le despertó una pasión por dentro que no soportó las ganas de acariciarlo y amarlo hasta la eternidad.

Esa forma era de corazón pero ellos no lo sabían, pero quien inventó el corazón y el amor fue gracias al eterno amor de todos los enamorados del mundo.