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El Lítico o Edad de la Piedra se extiende desde la primera aparición del hombre hasta alrededor del 4.000 a.C. Corresponde a la época en que el hombre hizo casi todas sus herramientas y armas de piedra. Este período se divide en dos: el Paleolítico y el Neolítico. En ellos destaca el uso de la piedra.

El Paleolítico o Edad de la Piedra Antigua, caracterizado por el uso de la piedra tallada, se extendió hasta el 10.000-8.000 a.C.

Las condiciones de vida eran extremadamente duras, a causa de las glaciaciones. Además, abundaban feroces animales, como el mamut, bisonte, elefante, rinoceronte, oso y el león.

El hombre vivía de la caza, la pesca y la recolección de frutas silvestres, y se agrupaba en pequeñas comunidades nómades, que se movilizaban siguiendo a los animales que migraban buscando pasto o impulsados por los cambios del clima. Habitaban en cuevas que les daban protección natural o en carpas de cuero.

Gracias al desarrollo progresivo de la inteligencia de los homínidos, fueron aprendiendo a fabricar armas y herramientas con piedras -técnica que lentamente fueron perfeccionando- y a manejar el fuego. Además de tallar la piedra, utilizaron huesos para hacer agujas y puntas de flechas y arpones.

En esta época también se iniciaron los entierros de los muertos para que no se los comieran los animales, junto a alimentos y herramientas.

De fines del paleolítico son los primeros artistas de la humanidad, de acuerdo a los descubrimientos de pinturas en cuevas del norte de España y Francia.

Los grandes cambios

El Neolítico, o Edad de la Piedra Nueva, corresponde al período en que se utilizaba la piedra pulimentada, que terminó alrededor del 4.000 a.C. en el Cercano Oriente.

El hombre logró aumentar en forma decisiva su dominio sobre la naturaleza, al aprender a pulir y perforar la piedra. Las herramientas más finas y eficaces le permitieron cortar árboles y construir habitaciones de madera. Además, inventaron el huso y el telar, y desarrollaron técnicas para hilar y tejer lana (de origen animal) y lino (de origen vegetal).

Descubrieron que la greda se endurecía al fuego, y con el tiempo aprendieron a fabricar una gran variedad de objetos de cerámica -vasos, ollas, platos-. Con posterioridad desarrollaron técnicas para decorar estas cerámicas con figuras y colores.

Para la pesca y las migraciones, crearon los botes, hechos con el tronco de un árbol ahuecado, mientras que para la caza y la guerra inventaron el arco y la flecha, que solo serían reemplazados por las armas de fuego en el siglo XIV d.C.

Gracias a sus inventos y avances, el hombre pudo dar un paso decisivo: empezó a producir sus alimentos mediante la agricultura y la ganadería; es decir, aprendió a domesticar y criar animales -ovejas, cabras, vacunos y, finalmente, caballos- y a cultivar la tierra.

La cría de animales se efectuó inicialmente en las extensas estepas de Asia, con lo que los hombres se convirtieron en pastores. Pero como había que proveer a los animales de pasto, cambiaban periódicamente de lugar, por lo que continuaron con la vida nómade.

La agricultura, uno de los descubrimientos más importantes de la humanidad, surgió cuando los hombres se dieron cuenta de que las semillas puestas en la tierra brotaban y producían nuevas plantas y semillas. Ya no dependían solo de lo que les daba la naturaleza; podían producir más de lo que necesitaban para su consumo, planificar su futuro y permanecer en un solo lugar. Comenzó el sedentarismo.

Los campesinos tomaron posesión de la tierra, considerándola propiedad de ellos y de su grupo. Para protegerla, formaron aldeas y pequeñas ciudades, y las rodearon de muros defensivos. Cada tribu y pueblo desarrolló su propia lengua, tradiciones y costumbres, religión, arte y forma de vida.

La vida en comunidad obligó a establecer reglas -para los matrimonios, la educación de los niños y la distribución de los alimentos- y a tener a alguna autoridad que las hiciera cumplir -los guerreros más valientes o los vecinos más acaudalados-. Como no existía la escritura, los hombres se regían por el derecho consuetudinario (leyes basadas en el uso y las costumbres), que se transmitía en forma oral.

Herramientas

La mayor parte de los instrumentos del paleolítico son hachas, fabricadas mediante la percusión -golpe- de una piedra sobre los dos lados de otra, para crear un borde cortante.

También de este período es la técnica levalloisiense, que consiste en la elaboración de lascas de sílex, trozos desprendidos del núcleo de una piedra mediante un golpe preciso.

Después se fabricarían raspadores, puntas y hojas cortantes, entre otras cosas. Los huesos se utilizaron para hacer agujas, arpones, palas, etc.

Durante el neolítico, las puntas de sílex se hicieron más pequeñas, para adaptarse a las empuñaduras de madera o hueso, constituyendo armas más afiladas.


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