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Irene Morales

El valor de Irene Morales la hizo merecedora de un lugar en la historia, representando a todas aquellas mujeres que, estando o no en el campo de batalla, se transformaron en pilar fundamental de la consolidación del triunfo chileno en la guerra del Pacífico.

Irene Morales Infante nació el 1 de abril de 1865 en La Chimba, popular barrio de Santiago adyacente al río Mapocho.
Su vida fue bastante sacrificada y las desventuras  marcaron sus primeros años de vida. Tras la muerte de su padre, cuando tenía trece años, se trasladó con su madre a Valparaíso, en busca de mejor suerte.

Allí aprendió el oficio de costurera y conoció a su primer esposo, mucho mayor que ella y que falleció al poco tiempo, no alcanzando a cumplir ni siquiera un año de casados. Esta pérdida, junto con la muerte de su madre, motivó a Morales a tomar la drástica decisión de trasladarse a Antofagasta.

El 14 de febrero de 1879 estaba en esa ciudad cuando arribaron las tropas chilenas. Ella fue una de las tantas chilenas que festejaron la llegada y ocupación de la zona, cuya población estaba compuesta, en su mayoría, por compatriotas. No dudó, entonces, en reclutarse en el ejército para servir a la patria, siendo designada como soldado tercerino y desempeñando labores de mantenimiento, cuidando a los enfermos y sirviendo los ranchos de las nuevas tropas que llegaban al lugar.
Gracias a las gestiones del general Manuel Baquedano, que por los rumores se había enterado de la labor de esta valerosa mujer, a Morales se le brindó el rango de sargento, permitiéndole vestir el uniforme oficial de cantinera. Participó en el desembarco de Pisagua y en las batallas de Dolores y Tacna y no solo cumplió con sus deberes, sino que también como un soldado más combatió a las tropas enemigas fusil en mano.

El 25 de agosto de 1890 murió en la sala de un hospital, pobre y en el más completo anonimato.
A pesar de su heroico desempeño en la guerra del Pacífico, nunca obtuvo el reconocimiento que se merecía. Recién en 1930, gracias a un artículo publicado en la prensa, los chilenos nos enteramos de la gran mujer que fue Irene Morales.

Glosario

– Desventura: Desgracia.

¿Sabías que?

A Irene Morales también se la llamó LA MONJA DE LA CARIDAD.